13 octubre 2026
El reconocimiento autonómico al ocio premia la estrategia local para liderar el mapa de los grandes festivales
La estrategia de unir turismo, diversidad musical y nuevos formatos culturales consolida al municipio como referente del ocio nacional, un modelo reconocido este año e impulsado por el éxito masivo de propuestas alternativas.
Fuente: Levante-EMV
Fuente: Levante-EMV
La transformación del modelo turístico y de entretenimiento en nuestro municipio ha dado un paso de gigante en la última década, evolucionando desde el tradicional turismo de sol y playa hacia un macroecosistema cultural y musical. Esta trayectoria acaba de ser avalada con el Premio Levante-EMV 2026 en la categoría de Ocio, un galardón impulsado junto a la Universitat Politècnica de València que reconoce la capacidad de la ciudad para vertebrar una oferta que atrae a cientos de miles de visitantes anuales.
El epicentro de este fenómeno se encuentra en la zona próxima a la desembocadura del río Júcar, donde las grandes explanadas se han convertido en el hogar de dos gigantes de la industria musical europea: el Medusa y el Zevra. Las cifras de la presente campaña estival han marcado un antes y un después en la historia local. Por un lado, el Medusa, centrado en la electrónica y los ritmos urbanos, ha alcanzado su máximo histórico con más de 185.000 asistentes durante sus cinco días de celebración. Por otro, el Zevra, que en apenas cinco años de vida ha consolidado su dominio en el pop y la música urbana, reunió a 155.000 personas.
Este volumen de visitantes genera un impacto transversal en la economía local. Durante las semanas de máxima afluencia, barrios como San Antonio, el Racó o el propio centro histórico experimentan una reactivación masiva en sectores como la hostelería, el comercio de proximidad, los supermercados y el transporte público. No obstante, el premio recibido no solo valora la capacidad de atracción masiva de estos macroeventos, sino la estrategia de diversificación que se ha ido tejiendo a su alrededor para abarcar diferentes perfiles de público y, sobre todo, para prolongar la temporada turística.
Lejos de limitarse a la franja de edad más joven o a los meses de julio y agosto, el tejido cultural de la ciudad ha incorporado citas que ya forman parte de la identidad local. Un ejemplo claro es el Beach Pride, que en su quinta edición ha fusionado reivindicación LGTBI, gastronomía y actividades al aire libre, generando un espacio de convivencia que atrae a un turismo respetuoso y diverso.
El patrimonio urbano también se ha integrado en esta oferta. Los Jardines del Mercado, en pleno corazón del municipio, han sido el escenario del Open-Air CullerArts, un festival dedicado a la ópera y la zarzuela que ha congregado a más de 1.500 espectadores en su quinta edición. Este impulso por la música clásica ha culminado recientemente con la integración de la ciudad en FestClásica, la red estatal más relevante de este género, lo que supone un salto cualitativo en el prestigio cultural de la localidad.
Además, el calendario se expande hacia el otoño para romper con la estacionalidad. La reciente incorporación de LaDemo Festival en septiembre demuestra una apuesta por formatos alternativos. Este evento ha dejado a un lado la estructura tradicional de conciertos para ofrecer una jornada dedicada a la cultura digital, el humor, los debates y los pódcasts en directo, atrayendo a figuras del entretenimiento actual.
En definitiva, el reconocimiento obtenido refleja una realidad que los vecinos perciben en las calles: la creación de una industria del ocio y la cultura que funciona como motor económico, posicionando al municipio como una parada ineludible en el circuito nacional y europeo, al tiempo que plantea el reto constante de mantener el equilibrio entre la actividad frenética de los festivales y el bienestar diario de la ciudadanía.
Cullera24 · 13 octubre 2026 · 08:15
El epicentro de este fenómeno se encuentra en la zona próxima a la desembocadura del río Júcar, donde las grandes explanadas se han convertido en el hogar de dos gigantes de la industria musical europea: el Medusa y el Zevra. Las cifras de la presente campaña estival han marcado un antes y un después en la historia local. Por un lado, el Medusa, centrado en la electrónica y los ritmos urbanos, ha alcanzado su máximo histórico con más de 185.000 asistentes durante sus cinco días de celebración. Por otro, el Zevra, que en apenas cinco años de vida ha consolidado su dominio en el pop y la música urbana, reunió a 155.000 personas.
Este volumen de visitantes genera un impacto transversal en la economía local. Durante las semanas de máxima afluencia, barrios como San Antonio, el Racó o el propio centro histórico experimentan una reactivación masiva en sectores como la hostelería, el comercio de proximidad, los supermercados y el transporte público. No obstante, el premio recibido no solo valora la capacidad de atracción masiva de estos macroeventos, sino la estrategia de diversificación que se ha ido tejiendo a su alrededor para abarcar diferentes perfiles de público y, sobre todo, para prolongar la temporada turística.
Lejos de limitarse a la franja de edad más joven o a los meses de julio y agosto, el tejido cultural de la ciudad ha incorporado citas que ya forman parte de la identidad local. Un ejemplo claro es el Beach Pride, que en su quinta edición ha fusionado reivindicación LGTBI, gastronomía y actividades al aire libre, generando un espacio de convivencia que atrae a un turismo respetuoso y diverso.
El patrimonio urbano también se ha integrado en esta oferta. Los Jardines del Mercado, en pleno corazón del municipio, han sido el escenario del Open-Air CullerArts, un festival dedicado a la ópera y la zarzuela que ha congregado a más de 1.500 espectadores en su quinta edición. Este impulso por la música clásica ha culminado recientemente con la integración de la ciudad en FestClásica, la red estatal más relevante de este género, lo que supone un salto cualitativo en el prestigio cultural de la localidad.
Además, el calendario se expande hacia el otoño para romper con la estacionalidad. La reciente incorporación de LaDemo Festival en septiembre demuestra una apuesta por formatos alternativos. Este evento ha dejado a un lado la estructura tradicional de conciertos para ofrecer una jornada dedicada a la cultura digital, el humor, los debates y los pódcasts en directo, atrayendo a figuras del entretenimiento actual.
En definitiva, el reconocimiento obtenido refleja una realidad que los vecinos perciben en las calles: la creación de una industria del ocio y la cultura que funciona como motor económico, posicionando al municipio como una parada ineludible en el circuito nacional y europeo, al tiempo que plantea el reto constante de mantener el equilibrio entre la actividad frenética de los festivales y el bienestar diario de la ciudadanía.
Cullera24 · 13 octubre 2026 · 08:15