7 octubre 2026
La alteración del fondo marino por la regeneración costera amenaza la supervivencia del sector pesquero
Las alteraciones del fondo marino por la regeneración litoral diezman los bancos de bivalvos y destrozan caladeros tradicionales. La lejanía de las capturas, la inflación del gasoil y la caída de precios abocan al amarre.
Fuente: Levante-EMV
Fuente: Levante-EMV
El balance del sector primario local tras la finalización de las obras de regeneración de las playas, concluidas hace apenas tres meses, arroja un escenario crítico para la flota pesquera. La intervención en el litoral, destinada a recuperar la línea de costa mediante la extracción y aportación de arena, ha provocado una alteración severa en los ecosistemas marinos más próximos a la costa, desencadenando una crisis económica y laboral que pone en riesgo la viabilidad de las embarcaciones tradicionales.
El impacto medioambiental más inmediato se ha registrado en las poblaciones de bivalvos autóctonos. Especies de alto valor comercial y gastronómico, como la tellina y la chirla, han desaparecido prácticamente de sus zonas habituales. Estos moluscos dependen de sustratos arenosos estables en aguas poco profundas para sobrevivir y reproducirse. Los movimientos de tierras y los dragados submarinos realizados durante la regeneración han modificado drásticamente este hábitat, sepultando o extrayendo los bancos naturales de los que dependía una parte importante de la flota artesanal. Desde la representación de los pescadores se descarta que esta merma responda a ciclos biológicos naturales y se exige a las administraciones competentes un estudio científico detallado que evalúe y cuantifique el daño poblacional provocado por la maquinaria pesada.
Más allá de los bivalvos, la alteración del lecho marino ha inutilizado parcialmente uno de los caladeros históricos más rentables de la comarca, la franja sumergida comprendida entre las inmediaciones del faro y la gola de El Perelló. En las coordenadas exactas de donde se extrajo el material para las playas, la topografía del fondo ha quedado accidentada. Como consecuencia, las redes de arrastre y enmalle sufren enganches continuos, lo que provoca la rotura de los aparejos. Esta pérdida de material supone un enorme sobrecoste económico y la pérdida de jornadas enteras de trabajo, una situación que contradice frontalmente las garantías de seguridad que en su momento ofreció la Dirección General de Costas antes de ejecutar el proyecto.
Ante la imposibilidad de faenar en sus zonas de confort, las tripulaciones se ven obligadas a buscar nuevas áreas de pesca a mayor distancia del litoral. Este desplazamiento forzoso ha generado un efecto dominó negativo. Por un lado, los caladeros alternativos están sufriendo un desgaste acelerado debido a la concentración inusual de embarcaciones trabajando sobre las mismas cuadrículas, lo que amenaza con una sobreexplotación a corto plazo. Por otro lado, navegar más millas náuticas requiere un mayor consumo de combustible y amplía notablemente las horas de trabajo diario.
A este problema de carácter local se suma una coyuntura macroeconómica y geopolítica especialmente adversa. La inestabilidad internacional derivada del reciente estallido bélico en Irán ha disparado los precios de los hidrocarburos, encareciendo el gasoil marítimo hasta niveles históricos. Paradójicamente, mientras los costes de producción se multiplican, el valor del producto en lonja ha experimentado una depreciación de hasta un 40% en comparación con los precios registrados hace seis meses.
Esta tormenta perfecta de falta de capturas, sobrecostes operativos y devaluación del producto impacta directamente en la economía de decenas de familias del municipio. En el sector pesquero local rige el sistema tradicional de remuneración conocido como pago "a la parte". Bajo este modelo, los marineros no perciben un salario fijo, sino que los ingresos obtenidos de la venta del pescado se dividen entre la tripulación solo después de haber descontado los gastos operativos de la jornada, principalmente el combustible y el mantenimiento de las redes. Con los gastos disparados y los ingresos bajo mínimos, el margen de beneficio a repartir resulta en muchas ocasiones insuficiente para alcanzar el salario mínimo.
Las previsiones a corto plazo son alarmantes. De mantenerse esta presión de costes, los estudios de viabilidad internos del sector apuntan a que una parte mayoritaria de la flota se verá obligada a amarrar de forma indefinida en un plazo máximo de tres meses, ante la imposibilidad de asumir más pérdidas.
La gravedad de la situación ha derivado en una firme exigencia de responsabilidades políticas. Ante la percepción de un abandono absoluto de este sector primario esencial, desde las instituciones representativas de los marineros se ha solicitado formalmente la dimisión del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, así como de la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, a quienes acusan de inacción frente a una crisis que amenaza con extinguir un oficio fundamental para la identidad, la gastronomía y la economía de la costa valenciana.
Cullera24 · 7 octubre 2026 · 17:26
El impacto medioambiental más inmediato se ha registrado en las poblaciones de bivalvos autóctonos. Especies de alto valor comercial y gastronómico, como la tellina y la chirla, han desaparecido prácticamente de sus zonas habituales. Estos moluscos dependen de sustratos arenosos estables en aguas poco profundas para sobrevivir y reproducirse. Los movimientos de tierras y los dragados submarinos realizados durante la regeneración han modificado drásticamente este hábitat, sepultando o extrayendo los bancos naturales de los que dependía una parte importante de la flota artesanal. Desde la representación de los pescadores se descarta que esta merma responda a ciclos biológicos naturales y se exige a las administraciones competentes un estudio científico detallado que evalúe y cuantifique el daño poblacional provocado por la maquinaria pesada.
Más allá de los bivalvos, la alteración del lecho marino ha inutilizado parcialmente uno de los caladeros históricos más rentables de la comarca, la franja sumergida comprendida entre las inmediaciones del faro y la gola de El Perelló. En las coordenadas exactas de donde se extrajo el material para las playas, la topografía del fondo ha quedado accidentada. Como consecuencia, las redes de arrastre y enmalle sufren enganches continuos, lo que provoca la rotura de los aparejos. Esta pérdida de material supone un enorme sobrecoste económico y la pérdida de jornadas enteras de trabajo, una situación que contradice frontalmente las garantías de seguridad que en su momento ofreció la Dirección General de Costas antes de ejecutar el proyecto.
Ante la imposibilidad de faenar en sus zonas de confort, las tripulaciones se ven obligadas a buscar nuevas áreas de pesca a mayor distancia del litoral. Este desplazamiento forzoso ha generado un efecto dominó negativo. Por un lado, los caladeros alternativos están sufriendo un desgaste acelerado debido a la concentración inusual de embarcaciones trabajando sobre las mismas cuadrículas, lo que amenaza con una sobreexplotación a corto plazo. Por otro lado, navegar más millas náuticas requiere un mayor consumo de combustible y amplía notablemente las horas de trabajo diario.
A este problema de carácter local se suma una coyuntura macroeconómica y geopolítica especialmente adversa. La inestabilidad internacional derivada del reciente estallido bélico en Irán ha disparado los precios de los hidrocarburos, encareciendo el gasoil marítimo hasta niveles históricos. Paradójicamente, mientras los costes de producción se multiplican, el valor del producto en lonja ha experimentado una depreciación de hasta un 40% en comparación con los precios registrados hace seis meses.
Esta tormenta perfecta de falta de capturas, sobrecostes operativos y devaluación del producto impacta directamente en la economía de decenas de familias del municipio. En el sector pesquero local rige el sistema tradicional de remuneración conocido como pago "a la parte". Bajo este modelo, los marineros no perciben un salario fijo, sino que los ingresos obtenidos de la venta del pescado se dividen entre la tripulación solo después de haber descontado los gastos operativos de la jornada, principalmente el combustible y el mantenimiento de las redes. Con los gastos disparados y los ingresos bajo mínimos, el margen de beneficio a repartir resulta en muchas ocasiones insuficiente para alcanzar el salario mínimo.
Las previsiones a corto plazo son alarmantes. De mantenerse esta presión de costes, los estudios de viabilidad internos del sector apuntan a que una parte mayoritaria de la flota se verá obligada a amarrar de forma indefinida en un plazo máximo de tres meses, ante la imposibilidad de asumir más pérdidas.
La gravedad de la situación ha derivado en una firme exigencia de responsabilidades políticas. Ante la percepción de un abandono absoluto de este sector primario esencial, desde las instituciones representativas de los marineros se ha solicitado formalmente la dimisión del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, así como de la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, a quienes acusan de inacción frente a una crisis que amenaza con extinguir un oficio fundamental para la identidad, la gastronomía y la economía de la costa valenciana.
Cullera24 · 7 octubre 2026 · 17:26