2 octubre 2026
El riesgo de banalizar las ES-Alert: los expertos piden reservarlas para peligros inminentes
El uso excesivo del sistema Es-Alert para avisos meteorológicos ordinarios podría provocar que la ciudadanía ignore las alarmas. Los especialistas recomiendan emplear notificaciones silenciosas y limitar el sonido a emergencias vitales.
Fuente: El Periódico Mediterráneo
Fuente: El Periódico Mediterráneo
El sonido estridente y repentino de los teléfonos móviles se ha convertido en un elemento habitual durante los episodios de inestabilidad meteorológica en nuestro territorio. Aunque la tecnología de conexión directa con la ciudadanía representa un avance fundamental en la seguridad pública, la gestión actual del sistema Es-Alert en la Comunitat Valenciana está siendo objeto de una profunda revisión técnica por parte de los especialistas en riesgos naturales y meteorología, como es el caso del experto Samuel Biener.
El análisis de los datos recientes muestra una disfunción en el protocolo de avisos: la herramienta, concebida originariamente para situaciones de extrema gravedad, se está activando de manera generalizada en zonas donde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) decreta el nivel naranja. Esta práctica convierte una alarma de emergencia en un simple duplicado de los boletines ordinarios de previsión meteorológica y de los comunicados rutinarios de Protección Civil. Según los parámetros de diseño de estas tecnologías, una persona solo debería recibir este tipo de impacto acústico y visual unas pocas veces a lo largo de toda su vida, coincidiendo exclusivamente con amenazas letales e inmediatas.
Para un municipio como el nuestro, marcado por la desembocadura del río Júcar y una larga fachada litoral, la precisión en la comunicación del riesgo es vital. Las tormentas de otoño o los temporales de levante forman parte de nuestra realidad climática. Si los vecinos de zonas históricamente sensibles, como el barrio de la Vila, el Raval, las áreas agrícolas del margen del río o las primeras líneas de playa del Marenyet y San Antonio reciben la misma alarma extrema por una lluvia intensa pero asumible que por un desbordamiento inminente, se genera un fenómeno conocido como fatiga de alerta.
Este desgaste psicológico implica que, ante la repetición frecuente de un estímulo de alta intensidad que no siempre va acompañado de una catástrofe real, la población relaja su atención. El peligro de esta dinámica es alto: el día que se produzca una emergencia crítica que requiera la evacuación inmediata de un barrio o el confinamiento estricto por un peligro inminente, una parte del vecindario podría ignorar el aviso pensando que se trata, nuevamente, de una simple previsión de lluvias.
Ante esta situación, los organismos especializados recuerdan que el sistema tecnológico ofrece alternativas escalonadas para gestionar la información. La solución técnica pasa por la implementación de las denominadas prealertas. Esta modalidad permite enviar notificaciones silenciosas a los terminales móviles, informando a los ciudadanos sobre el seguimiento de una situación meteorológica adversa para que puedan tomar precauciones, como retirar vehículos de zonas inundables o evitar desplazamientos innecesarios por la comarca, sin necesidad de recurrir a la señal sonora diseñada para el pánico.
La delimitación clara entre lo que constituye una previsión meteorológica, por adversa que sea, y lo que supone un peligro inminente para la integridad física de las personas es la única vía para garantizar la credibilidad de las instituciones. Preservar el carácter excepcional de las Es-Alert es fundamental para que, cuando el riesgo llame de verdad a nuestra puerta, la respuesta de la comunidad sea rápida, eficaz y salvavidas.
Cullera24 · 2 octubre 2026 · 08:57
El análisis de los datos recientes muestra una disfunción en el protocolo de avisos: la herramienta, concebida originariamente para situaciones de extrema gravedad, se está activando de manera generalizada en zonas donde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) decreta el nivel naranja. Esta práctica convierte una alarma de emergencia en un simple duplicado de los boletines ordinarios de previsión meteorológica y de los comunicados rutinarios de Protección Civil. Según los parámetros de diseño de estas tecnologías, una persona solo debería recibir este tipo de impacto acústico y visual unas pocas veces a lo largo de toda su vida, coincidiendo exclusivamente con amenazas letales e inmediatas.
Para un municipio como el nuestro, marcado por la desembocadura del río Júcar y una larga fachada litoral, la precisión en la comunicación del riesgo es vital. Las tormentas de otoño o los temporales de levante forman parte de nuestra realidad climática. Si los vecinos de zonas históricamente sensibles, como el barrio de la Vila, el Raval, las áreas agrícolas del margen del río o las primeras líneas de playa del Marenyet y San Antonio reciben la misma alarma extrema por una lluvia intensa pero asumible que por un desbordamiento inminente, se genera un fenómeno conocido como fatiga de alerta.
Este desgaste psicológico implica que, ante la repetición frecuente de un estímulo de alta intensidad que no siempre va acompañado de una catástrofe real, la población relaja su atención. El peligro de esta dinámica es alto: el día que se produzca una emergencia crítica que requiera la evacuación inmediata de un barrio o el confinamiento estricto por un peligro inminente, una parte del vecindario podría ignorar el aviso pensando que se trata, nuevamente, de una simple previsión de lluvias.
Ante esta situación, los organismos especializados recuerdan que el sistema tecnológico ofrece alternativas escalonadas para gestionar la información. La solución técnica pasa por la implementación de las denominadas prealertas. Esta modalidad permite enviar notificaciones silenciosas a los terminales móviles, informando a los ciudadanos sobre el seguimiento de una situación meteorológica adversa para que puedan tomar precauciones, como retirar vehículos de zonas inundables o evitar desplazamientos innecesarios por la comarca, sin necesidad de recurrir a la señal sonora diseñada para el pánico.
La delimitación clara entre lo que constituye una previsión meteorológica, por adversa que sea, y lo que supone un peligro inminente para la integridad física de las personas es la única vía para garantizar la credibilidad de las instituciones. Preservar el carácter excepcional de las Es-Alert es fundamental para que, cuando el riesgo llame de verdad a nuestra puerta, la respuesta de la comunidad sea rápida, eficaz y salvavidas.
Cullera24 · 2 octubre 2026 · 08:57