27 septiembre 2026
Cincuenta senderistas redescubren la historia local en una emotiva ruta por las seis ermitas del municipio
Una cincuentena de vecinos completa un recorrido de 24 kilómetros uniendo los antiguos templos de la localidad en una jornada que reivindica el patrimonio natural, histórico y colectivo del pueblo.
Al amanecer, cuando las calles todavía guardaban el silencio de la madrugada, la histórica plaza de Andrés Piles ha sido el punto de partida de una jornada marcada por el esfuerzo físico, la tradición y el reencuentro con las raíces. Alrededor de cincuenta personas han participado este domingo en la undécima edición de las rutas mensuales Cullera Natura, una ruta senderista que en esta ocasión enlaza los seis antiguos templos del término municipal, en una iniciativa organizada por el club Xino-Xano Senderistes con la colaboración del Ayuntamiento de Cullera. Con una distancia de 24 kilómetros y una dificultad moderada, la actividad ha trascendido la simple práctica deportiva para convertirse en un auténtico viaje a través del patrimonio y la memoria colectiva de la población.
La expedición ha comenzado a primera hora de la mañana con el traslado en autobús hasta la pedanía de El Brosquil, lugar donde se ha dado el pistoletazo de salida oficial a la marcha. En este extremo sur, caracterizado por la tranquilidad de sus calles y la proximidad del mar, los caminantes han iniciado el recorrido en la ermita de San Vicente Ferrer, un austero edificio que nació como oratorio de una familia agricultora en el siglo XIX y que con el tiempo acabó convirtiéndose en el corazón espiritual de todo el vecindario de El Brosquil.
A partir de este punto, bajo la guía de Marcelino, perfecto conocedor del entorno natural y del legado escondido en cada sendero, el grupo ha ido recorriendo los caminos que vertebran el paisaje de la localidad hasta llegar a la ermita de Santa Ana, conocida también como la torre de la Reina Mora. Más adelante, la ruta ha conducido a los senderistas hacia la partida donde, sobre un pequeño promontorio rocoso, se alza la antigua ermita de los Santos Abdón y Senén. Este espacio, que hoy acoge el Museu de l'Arròs, ha servido para recordar el vínculo indisoluble entre los vecinos y el duro trabajo agrícola en el marjal.
Posteriormente, el camino les ha llevado hasta la ermita de San Lorenzo. La marcha ha continuado con el ascenso por el milenario camino al faro hasta llegar a la ermita de Los Navarros, un pequeño templo de origen decimonónico construido junto a la costa por los propios trabajadores portuarios llegados del norte peninsular, donde confluyen las devociones marineras y la memoria industrial de la ciudad. Finalmente, el itinerario por los antiguos templos se ha completado con la llegada a la ermita de Santa Marta.
Tras horas de caminata, desafiando el cansancio con compañerismo y buen ritmo, los participantes han cerrado el círculo regresando de nuevo al centro urbano. A su llegada a la plaza de Andrés Piles, la organización tenía preparado un tradicional vaso de 'aigua llimó' bien fría, un refresco clásico que ha servido para recuperar fuerzas y compartir las anécdotes de la jornada. Como reconocimiento a su participación, cada uno de los senderistas ha recibido un pergamino acreditativo, poniendo el punto final a una jornada que ha demostrado, una vez más, que el patrimonio más valioso se mantiene vivo cuando la ciudadanía lo pisa, lo conoce y lo hace suyo.
Cullera24 · 27 septiembre 2026 · 13:32
La expedición ha comenzado a primera hora de la mañana con el traslado en autobús hasta la pedanía de El Brosquil, lugar donde se ha dado el pistoletazo de salida oficial a la marcha. En este extremo sur, caracterizado por la tranquilidad de sus calles y la proximidad del mar, los caminantes han iniciado el recorrido en la ermita de San Vicente Ferrer, un austero edificio que nació como oratorio de una familia agricultora en el siglo XIX y que con el tiempo acabó convirtiéndose en el corazón espiritual de todo el vecindario de El Brosquil.
A partir de este punto, bajo la guía de Marcelino, perfecto conocedor del entorno natural y del legado escondido en cada sendero, el grupo ha ido recorriendo los caminos que vertebran el paisaje de la localidad hasta llegar a la ermita de Santa Ana, conocida también como la torre de la Reina Mora. Más adelante, la ruta ha conducido a los senderistas hacia la partida donde, sobre un pequeño promontorio rocoso, se alza la antigua ermita de los Santos Abdón y Senén. Este espacio, que hoy acoge el Museu de l'Arròs, ha servido para recordar el vínculo indisoluble entre los vecinos y el duro trabajo agrícola en el marjal.
Posteriormente, el camino les ha llevado hasta la ermita de San Lorenzo. La marcha ha continuado con el ascenso por el milenario camino al faro hasta llegar a la ermita de Los Navarros, un pequeño templo de origen decimonónico construido junto a la costa por los propios trabajadores portuarios llegados del norte peninsular, donde confluyen las devociones marineras y la memoria industrial de la ciudad. Finalmente, el itinerario por los antiguos templos se ha completado con la llegada a la ermita de Santa Marta.
Tras horas de caminata, desafiando el cansancio con compañerismo y buen ritmo, los participantes han cerrado el círculo regresando de nuevo al centro urbano. A su llegada a la plaza de Andrés Piles, la organización tenía preparado un tradicional vaso de 'aigua llimó' bien fría, un refresco clásico que ha servido para recuperar fuerzas y compartir las anécdotes de la jornada. Como reconocimiento a su participación, cada uno de los senderistas ha recibido un pergamino acreditativo, poniendo el punto final a una jornada que ha demostrado, una vez más, que el patrimonio más valioso se mantiene vivo cuando la ciudadanía lo pisa, lo conoce y lo hace suyo.
Cullera24 · 27 septiembre 2026 · 13:32