23 septiembre 2026
Alertan del deterioro de cuatro árboles monumentales por deficiencias en su mantenimiento urbano
La campaña europea EUTreeTag evidencia el estado de las araucarias del Mercado, el magnolio del Racó y el olmo del Mareny, impulsando una petición para mejorar su conservación urbana.
La inclusión de cuatro ejemplares arbóreos históricos en una campaña internacional de concienciación medioambiental ha sacado a la luz la precaria situación en la que se encuentran debido a una gestión urbana inadecuada. Las dos imponentes araucarias situadas junto al Mercado, el magnolio de la zona del Racó y el olmo del Mareny de Sant Llorenç se enfrentan a retos diarios derivados de su entorno urbano que comprometen gravemente tanto su supervivencia a largo plazo como su función ecológica.
Los problemas de estos ejemplares se han hecho evidentes a raíz de la reciente celebración de la segunda edición del EUTreeTag, una iniciativa desarrollada el pasado 18 de septiembre de forma simultánea en trescientas ciudades europeas. Este proyecto, promovido en el estado español por la asociación Arbocity, utiliza carteles informativos para visibilizar los beneficios reales que el arbolado maduro aporta a los núcleos urbanos. A nivel local, la formación política Verds-Compromís ha canalizado esta campaña para documentar y señalar las amenazas físicas que sufren los árboles más representativos del municipio.
El caso más llamativo, por su envergadura y ubicación, es el de las dos araucarias del entorno del Mercado municipal. Estos ejemplares, que superan los cuarenta metros de altura y forman parte del paisaje cotidiano de varias generaciones, arrastran las consecuencias de una intervención urbanística ejecutada en el año 2010. Las obras supusieron la impermeabilización de una parte importante del suelo que rodea sus bases. Esta barrera arquitectónica bloquea drásticamente la infiltración del agua de lluvia e impide el intercambio de gases necesario para que el sistema radicular se desarrolle de manera saludable, debilitando su estructura con el paso del tiempo.
La situación en otros barrios presenta deficiencias técnicas distintas, pero igualmente perjudiciales. En el barrio del Racó, el sistema de riego automatizado afecta directamente a un gran magnolio, ya que uno de los aspersores proyecta el chorro de agua de forma continua contra el tronco. Esta humedad constante y antinatural en la corteza favorece la proliferación de hongos y la putrefacción de la madera. Más al norte, en el núcleo del Mareny de Sant Llorenç, un olmo histórico se encuentra completamente encajonado dentro de un alcorque que se ha quedado obsoleto. Las reducidas dimensiones del espacio ahogan el crecimiento natural de la base y de las raíces, poniendo en riesgo la estabilidad del árbol.
El mantenimiento adecuado de este patrimonio natural va mucho más allá de la simple estética de las calles. Tal como demuestran las métricas de herramientas tecnológicas como el programa i-Tree, utilizado durante la campaña europea para calcular los servicios ecosistémicos, los árboles de grandes dimensiones son infraestructuras fundamentales de salud pública. Estos ejemplares actúan como filtros que almacenan grandes cantidades de dióxido de carbono, generan oxígeno limpio, retienen volúmenes considerables de agua durante los episodios de lluvias torrenciales y regulan la temperatura de las calles, mitigando el sofocante efecto isla de calor durante los meses de verano.
Ante esta realidad, se ha formalizado una petición para que la administración local asuma la responsabilidad de adaptar el mantenimiento a las necesidades biológicas de estos seres vivos. La demanda exige una revisión integral de las condiciones del entorno de estos cuatro árboles, reclamando soluciones técnicas que incluyan la ampliación de alcorques, la corrección de los sistemas de riego y la creación de suelos permeables. El objetivo final es garantizar que el desarrollo urbanístico no esté reñido con la conservación del patrimonio arbóreo, un elemento indispensable para la calidad de vida en los barrios.
Cullera24 · 23 septiembre 2026 · 12:54
Los problemas de estos ejemplares se han hecho evidentes a raíz de la reciente celebración de la segunda edición del EUTreeTag, una iniciativa desarrollada el pasado 18 de septiembre de forma simultánea en trescientas ciudades europeas. Este proyecto, promovido en el estado español por la asociación Arbocity, utiliza carteles informativos para visibilizar los beneficios reales que el arbolado maduro aporta a los núcleos urbanos. A nivel local, la formación política Verds-Compromís ha canalizado esta campaña para documentar y señalar las amenazas físicas que sufren los árboles más representativos del municipio.
El caso más llamativo, por su envergadura y ubicación, es el de las dos araucarias del entorno del Mercado municipal. Estos ejemplares, que superan los cuarenta metros de altura y forman parte del paisaje cotidiano de varias generaciones, arrastran las consecuencias de una intervención urbanística ejecutada en el año 2010. Las obras supusieron la impermeabilización de una parte importante del suelo que rodea sus bases. Esta barrera arquitectónica bloquea drásticamente la infiltración del agua de lluvia e impide el intercambio de gases necesario para que el sistema radicular se desarrolle de manera saludable, debilitando su estructura con el paso del tiempo.
La situación en otros barrios presenta deficiencias técnicas distintas, pero igualmente perjudiciales. En el barrio del Racó, el sistema de riego automatizado afecta directamente a un gran magnolio, ya que uno de los aspersores proyecta el chorro de agua de forma continua contra el tronco. Esta humedad constante y antinatural en la corteza favorece la proliferación de hongos y la putrefacción de la madera. Más al norte, en el núcleo del Mareny de Sant Llorenç, un olmo histórico se encuentra completamente encajonado dentro de un alcorque que se ha quedado obsoleto. Las reducidas dimensiones del espacio ahogan el crecimiento natural de la base y de las raíces, poniendo en riesgo la estabilidad del árbol.
El mantenimiento adecuado de este patrimonio natural va mucho más allá de la simple estética de las calles. Tal como demuestran las métricas de herramientas tecnológicas como el programa i-Tree, utilizado durante la campaña europea para calcular los servicios ecosistémicos, los árboles de grandes dimensiones son infraestructuras fundamentales de salud pública. Estos ejemplares actúan como filtros que almacenan grandes cantidades de dióxido de carbono, generan oxígeno limpio, retienen volúmenes considerables de agua durante los episodios de lluvias torrenciales y regulan la temperatura de las calles, mitigando el sofocante efecto isla de calor durante los meses de verano.
Ante esta realidad, se ha formalizado una petición para que la administración local asuma la responsabilidad de adaptar el mantenimiento a las necesidades biológicas de estos seres vivos. La demanda exige una revisión integral de las condiciones del entorno de estos cuatro árboles, reclamando soluciones técnicas que incluyan la ampliación de alcorques, la corrección de los sistemas de riego y la creación de suelos permeables. El objetivo final es garantizar que el desarrollo urbanístico no esté reñido con la conservación del patrimonio arbóreo, un elemento indispensable para la calidad de vida en los barrios.
Cullera24 · 23 septiembre 2026 · 12:54