1 septiembre 2026
Adiós a la fase ámbar simultánea: los pasos de peatones ganan prioridad absoluta y seguridad
El fin del semáforo ámbar coincidente con el verde de peatones transformará los cruces a partir de octubre, garantizando pasos exclusivos, sin interferencias de vehículos y con mayor protección para los vecinos.
Los cruces urbanos están a punto de experimentar una transformación sustancial en su regulación semafórica. La entrada en vigor de la reforma del Reglamento General de Circulación a partir del 1 de octubre pondrá fin a una de las situaciones más conflictivas y de mayor riesgo en la movilidad cotidiana: la coincidencia de la luz ámbar intermitente para los vehículos con la fase verde para los peatones.
Hasta ahora, la normativa permitía que los vehículos pudieran avanzar con precaución en fase ámbar mientras las personas cruzaban con su muñeco en verde. Esta superposición de indicaciones obligaba a los conductores a ceder el paso, pero en la práctica generaba situaciones de incertidumbre, frenazos repentinos y atropellos, especialmente en giros a la derecha y en vías de varios carriles. Con el nuevo marco legal, las fases pasarán a ser estrictamente exclusivas: cuando el peatón tenga luz verde, el tráfico rodado se enfrentará de manera obligatoria al rojo completo, garantizando un cruce completamente libre de interferencias.
La adaptación técnica de esta medida supondrá una reconfiguración integral de los ciclos y tiempos de paso en toda la red semafórica local. Ejes fundamentales como la avenida del País Valencià, la Gran Vía Diagonal, el paseo del Doctor Alemany o las arterias principales que conectan el barrio del Raval con la zona del Port y Sant Antoni tendrán que reprogramar sus cuadros de control. Se trata de avenidas que concentran tanto una intensa circulación de vehículos como un flujo continuo de vecinos que se desplazan a pie hacia mercados, colegios, centros de salud y zonas comerciales.
El impacto será especialmente notable en los accesos escolares y en los puntos donde confluyen la actividad residencial y la hostelera, donde la presencia de niños, carritos de bebé y personas mayores es habitual. La eliminación de la fase ámbar compartida reducirá la tensión en los cruces y protegerá a los colectivos con movilidad más reducida, los cuales dispondrán de todo el tiempo asignado sin tener que estar pendientes de la posible aceleración o giro de un vehículo.
Por otro lado, la medida conllevará una reordenación de la fluidez del tráfico. Los nuevos intervalos semafóricos podrían alargar ligeramente los tiempos de espera en determinadas intersecciones durante las horas punta o en periodos de gran afluencia festiva y turística, al suprimir la posibilidad de que los coches aprovechen los huecos entre peatones para girar. No obstante, los servicios técnicos de movilidad priorizan la reducción drástica de la siniestralidad urbana por encima de la rapidez de circulación.
Los trabajos de actualización de los sistemas electrónicos y de señalización se llevarán a cabo de manera progresiva antes de la fecha límite fijada por la normativa estatal. Con este cambio, se busca consolidar un modelo de espacio urbano donde la integridad de quien camina se sitúe en el centro del diseño viario.
Cullera24 · 1 septiembre 2026 · 15:07
Hasta ahora, la normativa permitía que los vehículos pudieran avanzar con precaución en fase ámbar mientras las personas cruzaban con su muñeco en verde. Esta superposición de indicaciones obligaba a los conductores a ceder el paso, pero en la práctica generaba situaciones de incertidumbre, frenazos repentinos y atropellos, especialmente en giros a la derecha y en vías de varios carriles. Con el nuevo marco legal, las fases pasarán a ser estrictamente exclusivas: cuando el peatón tenga luz verde, el tráfico rodado se enfrentará de manera obligatoria al rojo completo, garantizando un cruce completamente libre de interferencias.
La adaptación técnica de esta medida supondrá una reconfiguración integral de los ciclos y tiempos de paso en toda la red semafórica local. Ejes fundamentales como la avenida del País Valencià, la Gran Vía Diagonal, el paseo del Doctor Alemany o las arterias principales que conectan el barrio del Raval con la zona del Port y Sant Antoni tendrán que reprogramar sus cuadros de control. Se trata de avenidas que concentran tanto una intensa circulación de vehículos como un flujo continuo de vecinos que se desplazan a pie hacia mercados, colegios, centros de salud y zonas comerciales.
El impacto será especialmente notable en los accesos escolares y en los puntos donde confluyen la actividad residencial y la hostelera, donde la presencia de niños, carritos de bebé y personas mayores es habitual. La eliminación de la fase ámbar compartida reducirá la tensión en los cruces y protegerá a los colectivos con movilidad más reducida, los cuales dispondrán de todo el tiempo asignado sin tener que estar pendientes de la posible aceleración o giro de un vehículo.
Por otro lado, la medida conllevará una reordenación de la fluidez del tráfico. Los nuevos intervalos semafóricos podrían alargar ligeramente los tiempos de espera en determinadas intersecciones durante las horas punta o en periodos de gran afluencia festiva y turística, al suprimir la posibilidad de que los coches aprovechen los huecos entre peatones para girar. No obstante, los servicios técnicos de movilidad priorizan la reducción drástica de la siniestralidad urbana por encima de la rapidez de circulación.
Los trabajos de actualización de los sistemas electrónicos y de señalización se llevarán a cabo de manera progresiva antes de la fecha límite fijada por la normativa estatal. Con este cambio, se busca consolidar un modelo de espacio urbano donde la integridad de quien camina se sitúe en el centro del diseño viario.
Cullera24 · 1 septiembre 2026 · 15:07