12 agosto 2026
La alarma se extiende entre los agricultores por una plaga que podría arrasar el 60% del arroz
El fallo del sistema de control biológico dispara la plaga del barrenador, poniendo en peligro la viabilidad del cultivo y obligando al sector a exigir investigaciones y ayudas económicas urgentes.
Los campos de arroz que rodean nuestro término municipal y las poblaciones vecinas del entorno del parque natural se enfrentan a una de las campañas agrarias más complicadas de los últimos años. La proliferación descontrolada del 'cucat' o barrenador del arroz (Chilo suppressalis) ha encendido todas las alertas entre los agricultores locales, que ya prevén pérdidas de producción que, en algunas parcelas, podrían llegar a representar entre el 50% y el 60% del total de la cosecha. En los campos menos castigados, la merma se sitúa igualmente en unas cifras preocupantes de entre el 20% y el 30%, lo que supone un duro revés para la economía agrícola de nuestro territorio.
El 'cucat' es un insecto que perfora el tallo de la planta del arroz, secando la espiga e impidiendo que el grano se desarrolle correctamente. Para combatir esta amenaza constante en nuestros campos, tradicionalmente se utiliza un sistema de lucha biológica basado en la confusión sexual, mediante la colocación de unas varillas en los arrozales que desprenden feromonas específicas. Sin embargo, esta temporada los resultados de este método preventivo han sido inusualmente deficientes en nuestra zona, especialmente si se compara con otras regiones de gran tradición arrocera como el Delta del Ebro. Allí, el uso del mismo producto fabricado por la misma empresa no ha registrado incidencias destacables, manteniendo la plaga completamente bajo control.
Ante esta grave anomalía, desde el sector agrario se ha instado a las autoridades autonómicas competentes a abrir una investigación exhaustiva de manera inmediata. El objetivo principal es determinar con exactitud qué factores han fallado este año en la estrategia de control biológico. Se busca aclarar si ha habido alguna mala praxis, si las varillas difusoras se colocaron en el momento fenológico adecuado del cultivo o si la densidad de puntos de difusión por hectárea fue la estipulada técnicamente para garantizar la eficacia del tratamiento. En caso de confirmarse irregularidades en la aplicación o en la calidad del producto, los profesionales del campo exigen que se depuren todas las responsabilidades pertinentes.
Actualmente, la plaga está afectando con especial virulencia a la variedad Albufera, una de las más tempranas y apreciadas, con una gran presencia en las explotaciones de nuestra marjal. El temor se centra ahora en las próximas semanas, ya que se anticipa que el insecto podría extenderse rápidamente hacia variedades de ciclo más largo y tardío, como la J. Sendra, que es predominante en la gran mayoría de las tierras de cultivo locales y resulta vital para asegurar el volumen total de la cosecha anual.
Este inesperado contratiempo biológico se enmarca dentro de un contexto de profunda presión para los profesionales del campo. Al descontrol actual del 'cucat' hay que sumar otros problemas fitosanitarios recientes que amenazan la viabilidad del cultivo, como la aparición virulenta de hongos como la pyricularia y la proliferación de malas hierbas, factores que siguen causando estragos ante la falta de soluciones químicas o biológicas autorizadas y eficaces. Por otra parte, la realidad económica ahoga a las explotaciones: el encarecimiento constante de los combustibles y los fertilizantes choca de lleno con la caída de los precios de venta del arroz y la competencia, a menudo desleal, de las importaciones procedentes de terceros países con normativas laborales y medioambientales mucho menos estrictas.
Por todo ello, la situación requiere una respuesta institucional firme y rápida. Más allá de esclarecer las causas de este fallo en la prevención, los afectados consideran de extrema urgencia la articulación de líneas de ayudas económicas directas. Estas compensaciones se perfilen como la única vía realista para paliar las drásticas pérdidas de esta campaña y garantizar así la continuidad de un cultivo que no solo actúa como motor económico para muchas familias, sino que representa la esencia de nuestro paisaje y un elemento clave para la preservación medioambiental de nuestro entorno.
Cullera24 · 12 agosto 2026 · 17:18
El 'cucat' es un insecto que perfora el tallo de la planta del arroz, secando la espiga e impidiendo que el grano se desarrolle correctamente. Para combatir esta amenaza constante en nuestros campos, tradicionalmente se utiliza un sistema de lucha biológica basado en la confusión sexual, mediante la colocación de unas varillas en los arrozales que desprenden feromonas específicas. Sin embargo, esta temporada los resultados de este método preventivo han sido inusualmente deficientes en nuestra zona, especialmente si se compara con otras regiones de gran tradición arrocera como el Delta del Ebro. Allí, el uso del mismo producto fabricado por la misma empresa no ha registrado incidencias destacables, manteniendo la plaga completamente bajo control.
Ante esta grave anomalía, desde el sector agrario se ha instado a las autoridades autonómicas competentes a abrir una investigación exhaustiva de manera inmediata. El objetivo principal es determinar con exactitud qué factores han fallado este año en la estrategia de control biológico. Se busca aclarar si ha habido alguna mala praxis, si las varillas difusoras se colocaron en el momento fenológico adecuado del cultivo o si la densidad de puntos de difusión por hectárea fue la estipulada técnicamente para garantizar la eficacia del tratamiento. En caso de confirmarse irregularidades en la aplicación o en la calidad del producto, los profesionales del campo exigen que se depuren todas las responsabilidades pertinentes.
Actualmente, la plaga está afectando con especial virulencia a la variedad Albufera, una de las más tempranas y apreciadas, con una gran presencia en las explotaciones de nuestra marjal. El temor se centra ahora en las próximas semanas, ya que se anticipa que el insecto podría extenderse rápidamente hacia variedades de ciclo más largo y tardío, como la J. Sendra, que es predominante en la gran mayoría de las tierras de cultivo locales y resulta vital para asegurar el volumen total de la cosecha anual.
Este inesperado contratiempo biológico se enmarca dentro de un contexto de profunda presión para los profesionales del campo. Al descontrol actual del 'cucat' hay que sumar otros problemas fitosanitarios recientes que amenazan la viabilidad del cultivo, como la aparición virulenta de hongos como la pyricularia y la proliferación de malas hierbas, factores que siguen causando estragos ante la falta de soluciones químicas o biológicas autorizadas y eficaces. Por otra parte, la realidad económica ahoga a las explotaciones: el encarecimiento constante de los combustibles y los fertilizantes choca de lleno con la caída de los precios de venta del arroz y la competencia, a menudo desleal, de las importaciones procedentes de terceros países con normativas laborales y medioambientales mucho menos estrictas.
Por todo ello, la situación requiere una respuesta institucional firme y rápida. Más allá de esclarecer las causas de este fallo en la prevención, los afectados consideran de extrema urgencia la articulación de líneas de ayudas económicas directas. Estas compensaciones se perfilen como la única vía realista para paliar las drásticas pérdidas de esta campaña y garantizar así la continuidad de un cultivo que no solo actúa como motor económico para muchas familias, sino que representa la esencia de nuestro paisaje y un elemento clave para la preservación medioambiental de nuestro entorno.
Cullera24 · 12 agosto 2026 · 17:18