5 agosto 2026
El paro rompe la barrera del 10% y alcanza el mejor dato en dieciséis años
La tasa de paro cae hasta el 9,54% en junio, contabilizando 1.117 desempleados. Es la cifra más baja desde 2010, impulsada fuertemente por las contrataciones estivales en el sector turístico y hostelero.
La llegada del verano ha vuelto a ser sinónimo de empleo en nuestro municipio. Los últimos datos sobre el paro registrado correspondientes al mes de junio de 2026 nos dejan una cifra para la esperanza y el optimismo prudente: la tasa de desempleo en Cullera ha caído hasta el 9,54%. Para entender la magnitud de este dato, solo hace falta mirar atrás. Nos encontramos ante el mejor registro en más de quince años, un hito que sitúa el número total de parados en nuestra localidad en 1.117 personas, consolidando una tendencia a la baja que se está gestando desde el final de la pandemia.
Si desgranamos las cifras aportadas por el reciente informe, observamos una evolución anual constante y positiva. En junio de 2025, la tasa se situaba en el 10,48% (con 1.237 desempleados). Un año antes, en 2024, era del 11,41%. Esta reducción progresiva e ininterrumpida nos aleja definitivamente de los dolorosos picos sufridos en años anteriores, como aquel dramático cerca del 25% que arrastrábamos en los años 2012 y 2013, o el más reciente repunt del 18,31% en el fatídico 2020. Hoy, nuestra realidad, con una población estabilizada en torno a los 24.621 habitantes según el último padrón, dibuja un mercado laboral mucho más dinámico y resiliente.
Pero, ¿qué hay detrás de esta bajada a escala local? Como es habitual en nuestra tierra, el motor indiscutible de esta reactivación es el sector servicios y la industria turística. Con la llegada del buen tiempo, la ciudad experimenta esa transformación que todos los vecinos conocemos bien: de municipio tranquilo a polo de atracción que llega a multiplicar su población. La hostelería, la restauración, el comercio local y los servicios de alojamiento son los grandes responsables de absorber buena parte de esta mano de obra, gracias a las contrataciones de cara a la campaña estival. La ocupación de bares y restaurantes, así como la excelente salud de la ocupación hotelera y de apartamentos turísticos de nuestras playas —como por ejemplo San Antonio, el Racó o el Marenyet—, se traducen directamente en nóminas para muchas familias de la localidad.
Sin embargo, como suele ocurrir en los municipios costeros, este escenario tan positivo viene acompañado de la habitual advertencia sobre la desestacionalización. La dependencia del turismo hace que nuestro mercado laboral respire con un alivio evidente durante los meses de calor, pero nos enfrenta al reto de qué ocurrirá cuando las sombrillas se cierren en otoño. Si bien los datos actuales de afiliación son motivos de celebración para nuestra economía (ya que el sector servicios representa cerca del 40% del motor económico local), el desafío sigue siendo consolidar esos puestos de trabajo más allá del mes de septiembre y seguir diversificando nuestra oferta para atraer visitantes durante todo el año mediante alternativas culturales, gastronómicas, patrimoniales y de naturaleza.
A escala autonómica, la tendencia también es de bajada generalizada. Los datos globales sitúan la tasa de paro en la Comunitat Valenciana alrededor del 10,87%, lo que significa que nuestro comportamiento no solo sigue la inercia positiva del territorio, sino que la mejora ligeramente en este momento álgid de la temporada al conseguir romper la barrera psicológica de los dos dígitos.
Para muchas familias cullerenses, los actuales 1.117 desempleados no son solo una simple estadística, sino que significan que hoy hay menos hogares con angustia por la falta de ingresos. El inicio del verano de 2026 arranca con fuerza en nuestras calles, y aunque el horizonte del empleo indefinido y estable durante los doce meses del año continúe siendo un objetivo por el cual trabajar, hoy la ciudad respira económicamente mejor que en la última década y media.
Cullera24 · 5 agosto 2026 · 11:27
Si desgranamos las cifras aportadas por el reciente informe, observamos una evolución anual constante y positiva. En junio de 2025, la tasa se situaba en el 10,48% (con 1.237 desempleados). Un año antes, en 2024, era del 11,41%. Esta reducción progresiva e ininterrumpida nos aleja definitivamente de los dolorosos picos sufridos en años anteriores, como aquel dramático cerca del 25% que arrastrábamos en los años 2012 y 2013, o el más reciente repunt del 18,31% en el fatídico 2020. Hoy, nuestra realidad, con una población estabilizada en torno a los 24.621 habitantes según el último padrón, dibuja un mercado laboral mucho más dinámico y resiliente.
Pero, ¿qué hay detrás de esta bajada a escala local? Como es habitual en nuestra tierra, el motor indiscutible de esta reactivación es el sector servicios y la industria turística. Con la llegada del buen tiempo, la ciudad experimenta esa transformación que todos los vecinos conocemos bien: de municipio tranquilo a polo de atracción que llega a multiplicar su población. La hostelería, la restauración, el comercio local y los servicios de alojamiento son los grandes responsables de absorber buena parte de esta mano de obra, gracias a las contrataciones de cara a la campaña estival. La ocupación de bares y restaurantes, así como la excelente salud de la ocupación hotelera y de apartamentos turísticos de nuestras playas —como por ejemplo San Antonio, el Racó o el Marenyet—, se traducen directamente en nóminas para muchas familias de la localidad.
Sin embargo, como suele ocurrir en los municipios costeros, este escenario tan positivo viene acompañado de la habitual advertencia sobre la desestacionalización. La dependencia del turismo hace que nuestro mercado laboral respire con un alivio evidente durante los meses de calor, pero nos enfrenta al reto de qué ocurrirá cuando las sombrillas se cierren en otoño. Si bien los datos actuales de afiliación son motivos de celebración para nuestra economía (ya que el sector servicios representa cerca del 40% del motor económico local), el desafío sigue siendo consolidar esos puestos de trabajo más allá del mes de septiembre y seguir diversificando nuestra oferta para atraer visitantes durante todo el año mediante alternativas culturales, gastronómicas, patrimoniales y de naturaleza.
A escala autonómica, la tendencia también es de bajada generalizada. Los datos globales sitúan la tasa de paro en la Comunitat Valenciana alrededor del 10,87%, lo que significa que nuestro comportamiento no solo sigue la inercia positiva del territorio, sino que la mejora ligeramente en este momento álgid de la temporada al conseguir romper la barrera psicológica de los dos dígitos.
Para muchas familias cullerenses, los actuales 1.117 desempleados no son solo una simple estadística, sino que significan que hoy hay menos hogares con angustia por la falta de ingresos. El inicio del verano de 2026 arranca con fuerza en nuestras calles, y aunque el horizonte del empleo indefinido y estable durante los doce meses del año continúe siendo un objetivo por el cual trabajar, hoy la ciudad respira económicamente mejor que en la última década y media.
Cullera24 · 5 agosto 2026 · 11:27