3 agosto 2026
La romería a la Ermita de los Benissants Abdón y Senén renueva el ancestral vínculo de Cullera con la tierra y sus arrozales
Centenares de vecinos acompañan las imágenes de Abdó y Senén desde la Parroquia de la Sangre hasta su histórica ermita-museo. El acto central concluyó con el canto de los "Goigs" y la tradicional bendición de los arrozales de la marjal.
La devoción a los protectores de las cosechas y el profundo arraigo agrícola de nuestro municipio se han vuelto a dar la mano este fin de semana. Este domingo por la tarde, Cullera vivió una de sus citas estivales más entrañables e históricas: la tradicional romería a los Santos de la Piedra. Como cada año en torno a la festividad de San Abdón y San Senén (el 30 de julio), centenares de vecinos y vecinas acompañaron a las imágenes sagradas en un acto donde patrimonio y religiosidad se entrelazan para recordar nuestros orígenes vinculados al cultivo del arroz.
La jornada comenzó con la concentración en la Parroquia de la Sangre, en el corazón del barrio del Raval, punto de partida habitual de esta manifestación cultural. Desde allí, los romeros, junto con carros, caballerías tradicionales y las autoridades pertinentes, emprendieron el camino hacia la icónica Ermita de los Santos de la Piedra. Este templo, situado sobre un pequeño promontorio que domina la marjal y que también acoge el Museo del Arroz, es un auténtico mirador desde donde se contempla la inmensidad de los arrozales en pleno crecimiento durante esta época del año.
El trayecto hasta la ermita, rodeado del verde de las plantas de arroz y bajo el calor del verano cullerense, supone un reencuentro con la memoria viva de los agricultores que históricamente se encomendaban a Abdón y Senén para proteger sus tierras de las tormentas de verano y las granizadas. La llegada al entorno de la ermita, una construcción cuyos orígenes se remontan a épocas medievales y que fue reformada en los siglos XVII y XVIII, marca el momento central de la festividad.
Una vez en el recinto, se llevó a cabo la liturgia correspondiente. La celebración contó, como es costumbre, con el emotivo canto de los "Goigs" dedicados a los Benissants, una plegaria musical que ha pasado de generación en generación y que pide la intercesión de los santos para salvar los frutos y las sembraduras de la cruel tempestad.
No obstante, el momento de mayor trascendencia simbólica para la comunidad agrícola local es la solemne bendición de los campos y las cosechas. Desde las alturas de la ermita, el párroco salió al aire libre para realizar la aspersión de agua bendita a los cuatro puntos cardinales de la marjal, bendiciendo así las miles de hanegadas de arroz que rodean la Montaña de las Raboses y el término municipal. Este rito, documentado en Cullera desde el siglo XVII, sigue teniendo un gran valor identitario para una ciudad que, a pesar de su carácter turístico moderno, no olvida que su paisaje y su historia están labrados en el agua y el barro de la Albufera.
La continuidad de estas tradiciones seculares es posible gracias a la implicación de la ciudadanía y, especialmente, de aquellas personas que asumen la responsabilidad de organizar y mantener viva la llama de la fiesta. Este año, el peso y el honor de la representación han recaído sobre las festeras Xelo Martínez Orengo y Susi Félix Piris, cuyo trabajo y dedicación han sido fundamentales para que la romería de este 2026 se haya celebrado con todo su esplendor, recibiendo el reconocimiento y el agradecimiento de todo el vecindario presente en el acto.
En definitiva, la romería de los Benissants de 2026 ha vuelto a demostrar que, más allá de una simple procesión, es una declaración de amor a la tierra, un respeto profundo por el trabajo del campo y una celebración del patrimonio inmaterial que nos define como pueblo.
Cullera24 · 3 agosto 2026 · 00:02
La jornada comenzó con la concentración en la Parroquia de la Sangre, en el corazón del barrio del Raval, punto de partida habitual de esta manifestación cultural. Desde allí, los romeros, junto con carros, caballerías tradicionales y las autoridades pertinentes, emprendieron el camino hacia la icónica Ermita de los Santos de la Piedra. Este templo, situado sobre un pequeño promontorio que domina la marjal y que también acoge el Museo del Arroz, es un auténtico mirador desde donde se contempla la inmensidad de los arrozales en pleno crecimiento durante esta época del año.
El trayecto hasta la ermita, rodeado del verde de las plantas de arroz y bajo el calor del verano cullerense, supone un reencuentro con la memoria viva de los agricultores que históricamente se encomendaban a Abdón y Senén para proteger sus tierras de las tormentas de verano y las granizadas. La llegada al entorno de la ermita, una construcción cuyos orígenes se remontan a épocas medievales y que fue reformada en los siglos XVII y XVIII, marca el momento central de la festividad.
Una vez en el recinto, se llevó a cabo la liturgia correspondiente. La celebración contó, como es costumbre, con el emotivo canto de los "Goigs" dedicados a los Benissants, una plegaria musical que ha pasado de generación en generación y que pide la intercesión de los santos para salvar los frutos y las sembraduras de la cruel tempestad.
No obstante, el momento de mayor trascendencia simbólica para la comunidad agrícola local es la solemne bendición de los campos y las cosechas. Desde las alturas de la ermita, el párroco salió al aire libre para realizar la aspersión de agua bendita a los cuatro puntos cardinales de la marjal, bendiciendo así las miles de hanegadas de arroz que rodean la Montaña de las Raboses y el término municipal. Este rito, documentado en Cullera desde el siglo XVII, sigue teniendo un gran valor identitario para una ciudad que, a pesar de su carácter turístico moderno, no olvida que su paisaje y su historia están labrados en el agua y el barro de la Albufera.
La continuidad de estas tradiciones seculares es posible gracias a la implicación de la ciudadanía y, especialmente, de aquellas personas que asumen la responsabilidad de organizar y mantener viva la llama de la fiesta. Este año, el peso y el honor de la representación han recaído sobre las festeras Xelo Martínez Orengo y Susi Félix Piris, cuyo trabajo y dedicación han sido fundamentales para que la romería de este 2026 se haya celebrado con todo su esplendor, recibiendo el reconocimiento y el agradecimiento de todo el vecindario presente en el acto.
En definitiva, la romería de los Benissants de 2026 ha vuelto a demostrar que, más allá de una simple procesión, es una declaración de amor a la tierra, un respeto profundo por el trabajo del campo y una celebración del patrimonio inmaterial que nos define como pueblo.
Cullera24 · 3 agosto 2026 · 00:02