3 agosto 2026
Descubren una extensa pradera de posidonia en estado excelente a un kilómetro de la costa
El hallazgo submarino frente al Brosquil certifica la alta calidad ambiental del entorno marino. Este ecosistema clave actúa como refugio para la biodiversidad y barrera natural contra la erosión costera.
El fondo marino del litoral sur esconde un patrimonio natural de incalculable valor ecológico que acaba de ser cartografiado con mayor precisión. Una reciente campaña de prospección submarina ha sacado a la luz la existencia de una extensa pradera de Posidonia oceanica situada a aproximadamente un kilómetro de la playa del Brosquil. Esta formación, que se encuentra a una profundidad de entre seis y nueve metros, presenta un estado de conservación considerado como excelente por parte de los especialistas que han llevado a cabo la investigación.
El hallazgo se enmarca dentro de las tareas periódicas de exploración y preservación del fondo marino impulsadas de forma conjunta por la Asociación para la Recuperación y Conservación de la Arqueología en el Mar (ARCAM) y las autoridades locales. Durante una jornada intensiva de inspección, los equipos de buceo realizaron cuatro inmersiones consecutivas que permitieron no solo confirmar la presencia de esta planta endémica del Mediterráneo, sino también registrar georreferencialmente numerosos puntos de esta agrupación. Las observaciones preliminares apuntan a que los bancos detectados tienen una clara continuidad, lo que sugiere que la extensión real de la pradera podría ser significativamente superior a las dimensiones constatadas en esta primera aproximación.
Más allá del puro descubrimiento biológico, la presencia y el estado óptimo de esta pradera constituyen el mejor bioindicador posible sobre la salud del entorno. La posidonia es una especie extremadamente sensible a los cambios en su hábitat y únicamente prospera en aguas limpias, bien oxigenadas y libres de contaminación o turbidez excesiva. Por lo tanto, la vitalidad de este bosque submarino certifica la buena calidad ambiental de las aguas de esta zona de la costa, un factor determinante tanto para el medio ambiente como para el sector turístico y pesquero.
A nivel práctico para la ciudadanía y el entorno litoral, los beneficios de este ecosistema son múltiples y directos. Por un lado, las hojas de esta planta actúan como una barrera natural que amortigua la fuerza del oleaje. Este efecto protector es de vital importancia para zonas como el Brosquil, que históricamente sufren los embates de los temporales de invierno y los problemas derivados de la regresión costera y la pérdida de arena. Por otro lado, estas praderas forman un hábitat vital que sirve de refugio, zona de alimentación y espacio de reproducción para centenares de especies de peces, crustáceos y moluscos, enriqueciendo la biodiversidad y sosteniendo los recursos pesqueros de proximidad. Además, son sumideros de carbono altamente eficaces, jugando un papel activo en la mitigación de los efectos del cambio climático.
Tras esta primera fase de localización y registro, los trabajos científicos se centrarán a partir de ahora en el seguimiento de estos puntos georreferenciados para delimitar el alcance total de la pradera. Este conocimiento preciso del fondo marino es el paso previo y necesario para diseñar futuras estrategias de conservación que garanticen la protección de este ecosistema frente a posibles amenazas, como el anclaje indiscriminado de embarcaciones de recreo, asegurando así que esta riqueza sumergida continúe formando parte del patrimonio natural de las próximas generaciones.
Cullera24 · 3 agosto 2026 · 15:53
El hallazgo se enmarca dentro de las tareas periódicas de exploración y preservación del fondo marino impulsadas de forma conjunta por la Asociación para la Recuperación y Conservación de la Arqueología en el Mar (ARCAM) y las autoridades locales. Durante una jornada intensiva de inspección, los equipos de buceo realizaron cuatro inmersiones consecutivas que permitieron no solo confirmar la presencia de esta planta endémica del Mediterráneo, sino también registrar georreferencialmente numerosos puntos de esta agrupación. Las observaciones preliminares apuntan a que los bancos detectados tienen una clara continuidad, lo que sugiere que la extensión real de la pradera podría ser significativamente superior a las dimensiones constatadas en esta primera aproximación.
Más allá del puro descubrimiento biológico, la presencia y el estado óptimo de esta pradera constituyen el mejor bioindicador posible sobre la salud del entorno. La posidonia es una especie extremadamente sensible a los cambios en su hábitat y únicamente prospera en aguas limpias, bien oxigenadas y libres de contaminación o turbidez excesiva. Por lo tanto, la vitalidad de este bosque submarino certifica la buena calidad ambiental de las aguas de esta zona de la costa, un factor determinante tanto para el medio ambiente como para el sector turístico y pesquero.
A nivel práctico para la ciudadanía y el entorno litoral, los beneficios de este ecosistema son múltiples y directos. Por un lado, las hojas de esta planta actúan como una barrera natural que amortigua la fuerza del oleaje. Este efecto protector es de vital importancia para zonas como el Brosquil, que históricamente sufren los embates de los temporales de invierno y los problemas derivados de la regresión costera y la pérdida de arena. Por otro lado, estas praderas forman un hábitat vital que sirve de refugio, zona de alimentación y espacio de reproducción para centenares de especies de peces, crustáceos y moluscos, enriqueciendo la biodiversidad y sosteniendo los recursos pesqueros de proximidad. Además, son sumideros de carbono altamente eficaces, jugando un papel activo en la mitigación de los efectos del cambio climático.
Tras esta primera fase de localización y registro, los trabajos científicos se centrarán a partir de ahora en el seguimiento de estos puntos georreferenciados para delimitar el alcance total de la pradera. Este conocimiento preciso del fondo marino es el paso previo y necesario para diseñar futuras estrategias de conservación que garanticen la protección de este ecosistema frente a posibles amenazas, como el anclaje indiscriminado de embarcaciones de recreo, asegurando así que esta riqueza sumergida continúe formando parte del patrimonio natural de las próximas generaciones.
Cullera24 · 3 agosto 2026 · 15:53