3 agosto 2026
Desarticulan una red criminal internacional que marcaba puertas con hilos de pegamento para desvalijar viviendas
La Policía Nacional detiene a tres personas y desmantela una red criminal que utilizaba pisos de nuestra ciudad como base logística para asaltar domicilios por toda la provincia.
La tranquilidad de los bloques de apartamentos y de las zonas residenciales es una prioridad constante en nuestro municipio, especialmente por el gran número de segundas residencias que permanecen vacías durante largos periodos del año. En este contexto, una reciente operación conjunta entre la Policía Nacional y las autoridades policiales de Georgia ha culminado con la desarticulación de un grupo criminal itinerante altamente especializado en el robo con fuerza en domicilios. Esta red había establecido parte de su base de operaciones e infraestructura logística en diferentes puntos de la geografía valenciana, incluyendo registros clave en Cullera y en la vecina localidad de Gandía.
La investigación, que se inició en abril de 2025, ha sacado a la luz el sofisticado y sigiloso modus operandi de esta organización. Lejos de utilizar técnicas ruidosas o llamativas en un primer momento, los miembros de la red criminal realizaban tareas de vigilancia a plena luz del día durante la semana. Su método para asegurarse de que las viviendas estaban desocupadas consistía en colocar un finísimo hilo de pegamento o silicona, casi transparente y prácticamente imperceptible a primera vista, entre el marco y la hoja de la puerta principal. Durante las noches o los fines de semana, regresaban a los rellanos; si el hilo permanecía intacto, confirmaban la ausencia de los habitantes y procedían a forzar la entrada para desvalijar el interior.
El nivel de profesionalización de la banda quedaba patente en todas las fases del delito. Para sus desplazamientos, utilizaban vehículos de alquiler contratados con documentación falsa o a nombre de terceras personas a modo de testaferros. Una vez llegaban a los alrededores de los edificios objetivo, aparcaban lejos y escondían las llaves del coche en la vía pública. Al acceder a los portales, empleaban paraguas abiertos para ocultar sus rostres y evitar ser identificados por las cámaras de videovigilancia de las comunidades de vecinos.
El papel de Cullera y Gandía en esta trama ha resultado ser fundamental desde el punto de vista logístico. Tras la detención in fraganti de tres de los integrantes de la banda el pasado mes de junio mientras cometían un robo en Valencia, los agentes procedieron a realizar entradas y registros en inmuebles situados en ambas localidades. Estos pisos francos funcionaban como centros de operaciones donde la organización no solo almacenaba el botín, sino que también albergaba las herramientas necesarias para la comisión de los delitos. En estos registros se intervinieron dos mil euros en efectivo, cuarenta piezas de joyería, seis relojes, ganzúas, láminas para la técnica de apertura silenciosa conocida como 'impresioning', botes de pegamento y material diverso para la fabricación de llaves maestras.
Además de cometer sus propios robos, la investigación ha revelado que los miembros asentados en la zona ofrecían cobertura, alojamiento y apoyo logístico a otras células criminales de su misma nacionalidad. Estas redes secundarias viajaban a España exclusivamente para realizar campañas intensivas de robos durante periodos cortos de tiempo, utilizando la infraestructura local antes de regresar rápidamente a su país de origen.
La rapidez en la salida de los objetos robados era otra de sus señas de identidad. Para evitar ser vinculados con los asaltos si eran interceptados por las fuerzas de seguridad, enviaban el botín a Georgia a través de empresas de paquetería postal. Precisamente, durante el operativo en las localidades de Cullera y Gandía, los agentes lograron interceptar un envío internacional que contenía una maleta con ropa de diseño, un maletín de póquer, un ordenador portátil y un robot aspirador, efectos sustraídos que ya han podido ser devueltos a sus legítimos propietarios.
A los tres detenidos, que ya han ingresado en prisión preventiva, se les imputan los delitos de pertenencia a grupo criminal, falsedad documental y la autoría de al menos dieciocho robos con fuerza en interior de domicilio. Sobre ellos pesaban, además, tres reclamaciones judiciales vigentes. Las autoridades mantienen la investigación abierta para esclarecer posibles robos adicionales y continuar con la recuperación y devolución de los bienes sustraídos a las víctimas.
Ante la sofisticación de estas técnicas, las fuerzas de seguridad insisten en la importancia de la prevención ciudadana y la colaboración vecinal. La recomendación principal pasa por simular siempre que la vivienda está habitada, utilizando temporizadores para el encendido de luces interiores y evitando dejar las persianas bajadas en su totalidad, un indicador claro de ausencia para los delinqüentes. Resulta vital que los vecinos presten especial atención a los marcos de las puertas propias y ajenas. La aparición de hilos de pegamento, pequeños testigos de plástico, trozos de papel, plastilina o cualquier objeto inusual apoyado en la puerta debe ser motivo suficiente para no tocar nada y alertar inmediatamente a los servicios de emergencia, contribuyendo así a mantener la seguridad en todos los barrios del municipio.
Cullera24 · 3 agosto 2026 · 15:43
La investigación, que se inició en abril de 2025, ha sacado a la luz el sofisticado y sigiloso modus operandi de esta organización. Lejos de utilizar técnicas ruidosas o llamativas en un primer momento, los miembros de la red criminal realizaban tareas de vigilancia a plena luz del día durante la semana. Su método para asegurarse de que las viviendas estaban desocupadas consistía en colocar un finísimo hilo de pegamento o silicona, casi transparente y prácticamente imperceptible a primera vista, entre el marco y la hoja de la puerta principal. Durante las noches o los fines de semana, regresaban a los rellanos; si el hilo permanecía intacto, confirmaban la ausencia de los habitantes y procedían a forzar la entrada para desvalijar el interior.
El nivel de profesionalización de la banda quedaba patente en todas las fases del delito. Para sus desplazamientos, utilizaban vehículos de alquiler contratados con documentación falsa o a nombre de terceras personas a modo de testaferros. Una vez llegaban a los alrededores de los edificios objetivo, aparcaban lejos y escondían las llaves del coche en la vía pública. Al acceder a los portales, empleaban paraguas abiertos para ocultar sus rostres y evitar ser identificados por las cámaras de videovigilancia de las comunidades de vecinos.
El papel de Cullera y Gandía en esta trama ha resultado ser fundamental desde el punto de vista logístico. Tras la detención in fraganti de tres de los integrantes de la banda el pasado mes de junio mientras cometían un robo en Valencia, los agentes procedieron a realizar entradas y registros en inmuebles situados en ambas localidades. Estos pisos francos funcionaban como centros de operaciones donde la organización no solo almacenaba el botín, sino que también albergaba las herramientas necesarias para la comisión de los delitos. En estos registros se intervinieron dos mil euros en efectivo, cuarenta piezas de joyería, seis relojes, ganzúas, láminas para la técnica de apertura silenciosa conocida como 'impresioning', botes de pegamento y material diverso para la fabricación de llaves maestras.
Además de cometer sus propios robos, la investigación ha revelado que los miembros asentados en la zona ofrecían cobertura, alojamiento y apoyo logístico a otras células criminales de su misma nacionalidad. Estas redes secundarias viajaban a España exclusivamente para realizar campañas intensivas de robos durante periodos cortos de tiempo, utilizando la infraestructura local antes de regresar rápidamente a su país de origen.
La rapidez en la salida de los objetos robados era otra de sus señas de identidad. Para evitar ser vinculados con los asaltos si eran interceptados por las fuerzas de seguridad, enviaban el botín a Georgia a través de empresas de paquetería postal. Precisamente, durante el operativo en las localidades de Cullera y Gandía, los agentes lograron interceptar un envío internacional que contenía una maleta con ropa de diseño, un maletín de póquer, un ordenador portátil y un robot aspirador, efectos sustraídos que ya han podido ser devueltos a sus legítimos propietarios.
A los tres detenidos, que ya han ingresado en prisión preventiva, se les imputan los delitos de pertenencia a grupo criminal, falsedad documental y la autoría de al menos dieciocho robos con fuerza en interior de domicilio. Sobre ellos pesaban, además, tres reclamaciones judiciales vigentes. Las autoridades mantienen la investigación abierta para esclarecer posibles robos adicionales y continuar con la recuperación y devolución de los bienes sustraídos a las víctimas.
Ante la sofisticación de estas técnicas, las fuerzas de seguridad insisten en la importancia de la prevención ciudadana y la colaboración vecinal. La recomendación principal pasa por simular siempre que la vivienda está habitada, utilizando temporizadores para el encendido de luces interiores y evitando dejar las persianas bajadas en su totalidad, un indicador claro de ausencia para los delinqüentes. Resulta vital que los vecinos presten especial atención a los marcos de las puertas propias y ajenas. La aparición de hilos de pegamento, pequeños testigos de plástico, trozos de papel, plastilina o cualquier objeto inusual apoyado en la puerta debe ser motivo suficiente para no tocar nada y alertar inmediatamente a los servicios de emergencia, contribuyendo así a mantener la seguridad en todos los barrios del municipio.
Cullera24 · 3 agosto 2026 · 15:43