1 agosto 2026
El litoral sur recupera la fisonomía de los años cincuenta con la reapertura de sus arenales
La finalización de las obras, valoradas en más de dieciséis millones de euros, permite a los vecinos disfrutar de nuevo de unas playas que recuperan su anchura histórica tras décadas de regresión.
Hoy, primero de agosto, la zona sur de nuestro municipio vive una jornada marcada por el reencuentro con su propia historia. Tras meses de intensos trabajos y de una larga reivindicación vecinal que se ha extendido durante décadas, las playas del Marenyet y l'Estany abren finalmente al completo para el uso de la ciudadanía. Este hito marca el final de una de las obras de ingeniería costera más importantes de los últimos tiempos en nuestra comarca, con una inversión de 16,3 millones de euros financiada en gran parte por los fondos europeos a través del Ministerio para la Transición Ecológica.
El proyecto ha permitido revertir los graves efectos de la erosión y la regresión marina que habían hecho desaparecer prácticamente la arena en esta área del litoral. Para conseguirlo, se ha llevado a cabo el vertido de más de un millón de metros cúbicos de arena, extraída del fondo marino cercano mediante una draga de grandes dimensiones, además de la construcción de tres grandes espigones perpendiculares a la costa de 195, 280 y 222 metros de longitud. El resultado de esta macrooperación es una nueva configuración que alcanza una anchura mínima de 40 metros útiles de playa, llegando hasta los cien metros en determinados puntos. Esto devuelve al entorno una imagen muy similar a la que presentaba a mediados del siglo pasado.
La apertura de hoy llega, sin embargo, tras algunos retrasos respecto al calendario inicialmente previsto. Las obras, que comenzaron el pasado mes de enero y tenían su conclusión proyectada para principios de verano, se han alargado hasta las puertas del mes de agosto, obligando a mantener cerrados los accesos en pleno inicio de la temporada alta turística. Esta demora había generado cierta inquietud entre los vecinos y los negocios locales de la zona, que dependen estrechamente de la afluencia de bañistas y visitantes durante estos meses.
Más allá del consenso general sobre la necesidad de actuar para proteger la costa, el proyecto no ha estado exento de debate social. Desde diversas organizaciones ecologistas y algunas formaciones políticas se han plantejado dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de este tipo de intervenciones basadas en macrodragados y estructuras rígidas. Estos colectivos ponen sobre la mesa la incertidumbre de cómo responderá la nueva línea de costa ante los futuros temporales y los innegables efectos del cambio climático.
A pesar de estas consideraciones sobre el futuro, la realidad hoy a pie de playa es de satisfacción entre los usuarios. Para los vecinos de las partidas del Marenyet y l'Estany, así como para el resto de vecinos del municipio, volver a pisar la arena con normalidad y disponer de suficiente espacio supone la materialización de una demanda histórica. En el ámbito institucional, el objetivo más inmediato ahora es consolidar la calidad de estos nuevos espacios naturales, con la mirada puesta en obtener los máximos distintivos de calidad y seguridad en las próximas campañas estivales.
Con esta regeneración se cierra un ciclo de pérdida continua de superficie litoral. A partir de ahora, el reto será el mantenimiento y la evolución natural de unos arenales que vuelven a ser un elemento central de la vida cotidiana, la economía local y el paisaje de nuestro pueblo.
Cullera24 · 1 agosto 2026 · 06:23
El proyecto ha permitido revertir los graves efectos de la erosión y la regresión marina que habían hecho desaparecer prácticamente la arena en esta área del litoral. Para conseguirlo, se ha llevado a cabo el vertido de más de un millón de metros cúbicos de arena, extraída del fondo marino cercano mediante una draga de grandes dimensiones, además de la construcción de tres grandes espigones perpendiculares a la costa de 195, 280 y 222 metros de longitud. El resultado de esta macrooperación es una nueva configuración que alcanza una anchura mínima de 40 metros útiles de playa, llegando hasta los cien metros en determinados puntos. Esto devuelve al entorno una imagen muy similar a la que presentaba a mediados del siglo pasado.
La apertura de hoy llega, sin embargo, tras algunos retrasos respecto al calendario inicialmente previsto. Las obras, que comenzaron el pasado mes de enero y tenían su conclusión proyectada para principios de verano, se han alargado hasta las puertas del mes de agosto, obligando a mantener cerrados los accesos en pleno inicio de la temporada alta turística. Esta demora había generado cierta inquietud entre los vecinos y los negocios locales de la zona, que dependen estrechamente de la afluencia de bañistas y visitantes durante estos meses.
Más allá del consenso general sobre la necesidad de actuar para proteger la costa, el proyecto no ha estado exento de debate social. Desde diversas organizaciones ecologistas y algunas formaciones políticas se han plantejado dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de este tipo de intervenciones basadas en macrodragados y estructuras rígidas. Estos colectivos ponen sobre la mesa la incertidumbre de cómo responderá la nueva línea de costa ante los futuros temporales y los innegables efectos del cambio climático.
A pesar de estas consideraciones sobre el futuro, la realidad hoy a pie de playa es de satisfacción entre los usuarios. Para los vecinos de las partidas del Marenyet y l'Estany, así como para el resto de vecinos del municipio, volver a pisar la arena con normalidad y disponer de suficiente espacio supone la materialización de una demanda histórica. En el ámbito institucional, el objetivo más inmediato ahora es consolidar la calidad de estos nuevos espacios naturales, con la mirada puesta en obtener los máximos distintivos de calidad y seguridad en las próximas campañas estivales.
Con esta regeneración se cierra un ciclo de pérdida continua de superficie litoral. A partir de ahora, el reto será el mantenimiento y la evolución natural de unos arenales que vuelven a ser un elemento central de la vida cotidiana, la economía local y el paisaje de nuestro pueblo.
Cullera24 · 1 agosto 2026 · 06:23