31 julio 2026
Cullera exige la custodia de su patrimonio para desencallar las excavaciones en el Volcán del Faro
La exigencia innegociable de conservar los futuros descubrimientos en el museo de Cullera paraliza la investigación en el yacimiento paleolítico, rechazando el traslado sistemático de la herencia histórica hacia las instalaciones provinciales.
La protección de la identidad histórica se ha convertido en una línea roja innegociable para Cullera. La reciente publicación de un exhaustivo estudio de la Universitat de València sobre los materiales extraídos de la Cueva de Hort de Cortés, nuestro conocido Volcán del Faro, ha evidenciado un bloqueo institucional de profundas raíces patrimoniales. El origen de esta parálisis no es la falta de voluntad para investigar, sino una firme decisión de la administración local: decir basta a la fuga histórica de nuestros restos arqueológicos hacia la capital provincial.
Durante décadas, los incalculables tesoros de este enclave, considerado uno de los yacimientos paleolíticos más excepcionales de toda la fachada mediterránea, han acabado depositados de manera sistemática en las estanterías del Museo de Prehistoria de Valencia. Si bien en los años ochenta este traslado se justificaba por la falta de infraestructuras en nuestro municipio para garantizar su conservación, la realidad actual es diametralmente opuesta. Cullera cuenta hoy con un Museo de Historia y Arqueología completamente reformado en el Castillo, unas instalaciones de excelencia preparadas para albergar, proteger y exhibir con el máximo rigor la herencia de nuestros antepasados.
Ante esta nueva realidad, la postura de la corporación municipal es contundente y se ampara estrictamente en la legalidad. La Ley del Patrimonio Cultural Valenciano establece que, siempre que se garantice su conservación, el depósito de las piezas debe priorizar la proximidad al lugar del hallazgo para cumplir su función cultural y social. Basándose en este derecho, el municipio ha dejado claro que cualquier futura autorización para reanudar la actividad de los picos y los pinceles en el Volcán del Faro está estrictamente condicionada a que el material extraído se quede, de manera permanente e incondicional, en nuestra ciudad.
El argumentario del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, basado en el criterio tradicional de no fragmentar las colecciones de un mismo yacimiento, ha chocado frontalmente con la legítima aspiración de la ciudadanía de Cullera de recuperar lo que le pertenece. En el pasado, el ente provincial intentó paliar esta situación ofreciendo al municipio el préstamo de simples réplicas o la organización de jornadas divulgativas. Estas propuestas fueron rechazadas de pleno desde el ámbito local por ser consideradas del todo insuficientes e, incluso, un desprecio hacia la capacidad de una ciudad madura que reivindica la custodia de su patrimonio original in situ.
Esta reivindicación no oculta, en ningún caso, un rechazo al avance científico. De hecho, el área de arqueología municipal recuerda el inmenso esfuerzo logístico y la aportación de fondos directos que el pueblo de Cullera ha prestado a los investigadores en las últimas campañas iniciadas en el año 2018. El municipio ha demostrado ser un colaborador imprescindible para la ciencia, pero exige que esta cooperación sea correspondida con el respeto a su soberanía cultural.
El valor de lo que está en juego es incalculable. Los datos confirman que hace unos 20.000 años, en el peor momento de la última Edad de Hielo, nuestro entorno actuó como un oasis y un refugio climático fundamental para la supervivencia humana, dejando una densidad de restos prácticamente inédita al sur de los Pirineos. Este legado es absolutamente estratégico para comprender la evolución del territorio y conforma un motor de desarrollo cultural y turístico que no puede seguir siendo exportado fuera de nuestros límites.
Mientras desde la Conselleria de Cultura se confirma la ausencia de nuevas peticiones formales para excavar, el Volcán del Faro permanece a la espera. El mensaje desde Cullera es unánime, firme y definitivo: el futuro museoístico del municipio pasa por poner en valor su propia historia, y ninguna nueva investigación podrá llevarse a cabo si no conlleva, de manera indisoluble, que la memoria de nuestra montaña se quede en casa.
Cullera24 · 31 julio 2026 · 08:16
Durante décadas, los incalculables tesoros de este enclave, considerado uno de los yacimientos paleolíticos más excepcionales de toda la fachada mediterránea, han acabado depositados de manera sistemática en las estanterías del Museo de Prehistoria de Valencia. Si bien en los años ochenta este traslado se justificaba por la falta de infraestructuras en nuestro municipio para garantizar su conservación, la realidad actual es diametralmente opuesta. Cullera cuenta hoy con un Museo de Historia y Arqueología completamente reformado en el Castillo, unas instalaciones de excelencia preparadas para albergar, proteger y exhibir con el máximo rigor la herencia de nuestros antepasados.
Ante esta nueva realidad, la postura de la corporación municipal es contundente y se ampara estrictamente en la legalidad. La Ley del Patrimonio Cultural Valenciano establece que, siempre que se garantice su conservación, el depósito de las piezas debe priorizar la proximidad al lugar del hallazgo para cumplir su función cultural y social. Basándose en este derecho, el municipio ha dejado claro que cualquier futura autorización para reanudar la actividad de los picos y los pinceles en el Volcán del Faro está estrictamente condicionada a que el material extraído se quede, de manera permanente e incondicional, en nuestra ciudad.
El argumentario del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, basado en el criterio tradicional de no fragmentar las colecciones de un mismo yacimiento, ha chocado frontalmente con la legítima aspiración de la ciudadanía de Cullera de recuperar lo que le pertenece. En el pasado, el ente provincial intentó paliar esta situación ofreciendo al municipio el préstamo de simples réplicas o la organización de jornadas divulgativas. Estas propuestas fueron rechazadas de pleno desde el ámbito local por ser consideradas del todo insuficientes e, incluso, un desprecio hacia la capacidad de una ciudad madura que reivindica la custodia de su patrimonio original in situ.
Esta reivindicación no oculta, en ningún caso, un rechazo al avance científico. De hecho, el área de arqueología municipal recuerda el inmenso esfuerzo logístico y la aportación de fondos directos que el pueblo de Cullera ha prestado a los investigadores en las últimas campañas iniciadas en el año 2018. El municipio ha demostrado ser un colaborador imprescindible para la ciencia, pero exige que esta cooperación sea correspondida con el respeto a su soberanía cultural.
El valor de lo que está en juego es incalculable. Los datos confirman que hace unos 20.000 años, en el peor momento de la última Edad de Hielo, nuestro entorno actuó como un oasis y un refugio climático fundamental para la supervivencia humana, dejando una densidad de restos prácticamente inédita al sur de los Pirineos. Este legado es absolutamente estratégico para comprender la evolución del territorio y conforma un motor de desarrollo cultural y turístico que no puede seguir siendo exportado fuera de nuestros límites.
Mientras desde la Conselleria de Cultura se confirma la ausencia de nuevas peticiones formales para excavar, el Volcán del Faro permanece a la espera. El mensaje desde Cullera es unánime, firme y definitivo: el futuro museoístico del municipio pasa por poner en valor su propia historia, y ninguna nueva investigación podrá llevarse a cabo si no conlleva, de manera indisoluble, que la memoria de nuestra montaña se quede en casa.
Cullera24 · 31 julio 2026 · 08:16