15 junio 2026
El Banco de España aconseja guardar una reserva de efectivo en casa ante posibles caídas informáticas
La entidad recomienda tener entre 70 y 100 euros por persona como prevención para garantizar compras básicas y urgentes ante apagones o fallos en los sistemas de pago con tarjeta.
La transición hacia una economía cada vez más digitalizada ha transformado por completo los hábitos de consumo diarios. Pagar con tarjeta, con el teléfono móvil o incluso con relojes inteligentes se ha convertido en la norma habitual para la gran mayoría de la ciudadanía, relegando las monedas y los billetes a un plano secundario. Sin embargo, esta dependencia tecnológica conlleva ciertas vulnerabilidades que han motivado una recomendación formal por parte del Banco de España: la necesidad de disponer de una pequeña reserva de dinero en efectivo en los hogares. La cantidad sugerida por el organismo supervisor oscila entre los 70 y los 100 euros por cada miembro de la unidad familiar, un importe calculado para hacer frente a gastos básicos e inaplazables durante un periodo de emergencia de varios días.
El motivo principal de este aviso no responde a cuestiones económicas globales, sino a la estabilidad de las infraestructuras tecnológicas y eléctricas. Los sistemas de pago electrónico requieren una conexión constante e ininterrumpida a la red, así como suministro eléctrico. Cualquier incidencia grave, como un apagón generalizado, un fallo masivo en los servidores bancarios o un ataque informático a gran escala, dejaría completamente inoperativos los cajeros automáticos y los datáfonos de los establecimientos comerciales.
Aterrizando esta realidad al contexto local, el tejido comercial del municipio depende hoy en día casi en su totalidad de estas redes de telecomunicaciones. Desde comprar el pan en una panadería del Raval o la Bega, hasta adquirir productos frescos en el Mercado Municipal o pagar una consumición en cualquier terraza de Sant Antoni, el gesto de acercar la tarjeta al terminal es constante. En caso de una caída del sistema, las compras cotidianas quedarían paralizadas de manera inmediata para aquellos vecinos que no dispusieran de liquidez física.
Además de las incidencias puramente informáticas, el entorno geográfico y climático de la comarca también juega un papel en esta prevención. La costa mediterránea está expuesta periódicamente a fenómenos meteorológicos adversos, como las fuertes tormentas de otoño o episodios de gota fría, que históricamente han llegado a provocar cortes de luz temporales e interrupciones en las líneas de telefonía en diferentes barrios. Por otra parte, durante los meses de máxima afluencia turística, cuando la población se multiplica exponencialmente, las redes de telecomunicaciones pueden sufrir momentos de saturación. En cualquiera de estos escenarios, contar con efectivo garantiza poder acudir al supermercado, a la farmacia de guardia o utilizar un medio de transporte sin depender de la conectividad.
La reserva de entre 70 y 100 euros por persona está diseñada exclusivamente para garantizar la subsistencia a corto plazo: adquisición de agua, alimentos de primera necesidad o medicamentos urgentes. El organismo regulador subraya que esta medida de precaución no se debe confundir con la antigua práctica de acumular grandes cantidades de ahorros en casa, un hábito totalmente desaconsejado por los altos riesgos de robo o pérdida. Los fondos de emergencia deben ser proporcionales, estar guardados en un lugar seguro dentro del domicilio y ser fácilmente accesibles en caso de necesidad.
En definitiva, aunque la comodidad del pago digital ha agilizado el día a día del comercio de proximidad y de los consumidores, las autoridades financieras recuerdan que los billetes y monedas de curso legal siguen siendo el único sistema de pago autónomo que no depende de ninguna infraestructura externa para funcionar, consolidándose como el mejor paracaídas ante los imprevistos del mundo hiperconectado.
Cullera24 · 15 junio 2026 · 20:03
El motivo principal de este aviso no responde a cuestiones económicas globales, sino a la estabilidad de las infraestructuras tecnológicas y eléctricas. Los sistemas de pago electrónico requieren una conexión constante e ininterrumpida a la red, así como suministro eléctrico. Cualquier incidencia grave, como un apagón generalizado, un fallo masivo en los servidores bancarios o un ataque informático a gran escala, dejaría completamente inoperativos los cajeros automáticos y los datáfonos de los establecimientos comerciales.
Aterrizando esta realidad al contexto local, el tejido comercial del municipio depende hoy en día casi en su totalidad de estas redes de telecomunicaciones. Desde comprar el pan en una panadería del Raval o la Bega, hasta adquirir productos frescos en el Mercado Municipal o pagar una consumición en cualquier terraza de Sant Antoni, el gesto de acercar la tarjeta al terminal es constante. En caso de una caída del sistema, las compras cotidianas quedarían paralizadas de manera inmediata para aquellos vecinos que no dispusieran de liquidez física.
Además de las incidencias puramente informáticas, el entorno geográfico y climático de la comarca también juega un papel en esta prevención. La costa mediterránea está expuesta periódicamente a fenómenos meteorológicos adversos, como las fuertes tormentas de otoño o episodios de gota fría, que históricamente han llegado a provocar cortes de luz temporales e interrupciones en las líneas de telefonía en diferentes barrios. Por otra parte, durante los meses de máxima afluencia turística, cuando la población se multiplica exponencialmente, las redes de telecomunicaciones pueden sufrir momentos de saturación. En cualquiera de estos escenarios, contar con efectivo garantiza poder acudir al supermercado, a la farmacia de guardia o utilizar un medio de transporte sin depender de la conectividad.
La reserva de entre 70 y 100 euros por persona está diseñada exclusivamente para garantizar la subsistencia a corto plazo: adquisición de agua, alimentos de primera necesidad o medicamentos urgentes. El organismo regulador subraya que esta medida de precaución no se debe confundir con la antigua práctica de acumular grandes cantidades de ahorros en casa, un hábito totalmente desaconsejado por los altos riesgos de robo o pérdida. Los fondos de emergencia deben ser proporcionales, estar guardados en un lugar seguro dentro del domicilio y ser fácilmente accesibles en caso de necesidad.
En definitiva, aunque la comodidad del pago digital ha agilizado el día a día del comercio de proximidad y de los consumidores, las autoridades financieras recuerdan que los billetes y monedas de curso legal siguen siendo el único sistema de pago autónomo que no depende de ninguna infraestructura externa para funcionar, consolidándose como el mejor paracaídas ante los imprevistos del mundo hiperconectado.
Cullera24 · 15 junio 2026 · 20:03