Intensifican los tratamientos contra el mosquito tigre en áreas de riesgo
4 mayo 2026
Los trabajos para controlar y prevenir la expansión del mosquito tigre (Aedes albopictus) continúan avanzando con una nueva fase de actuaciones intensivas. Durante estos días, las intervenciones se focalizan fundamentalmente en tres espacios clave por sus características geográficas y ambientales: el polideportivo de La Partideta, el Mareny de Sant Llorenç y la zona del Dosser. El objetivo de esta planificación es reducir al máximo las colonias de estos dípteros y minimizar los problemas sanitarios asociados a su rápida proliferación.
Las tres zonas seleccionadas para estas intervenciones presentan condiciones idóneas para la cría del insecto. El polideportivo de La Partideta, al tratarse de una instalación extensa con redes de riego y estructuras de drenaje, requiere un control periódico y estricto para evitar la acumulación de agua estancada en pequeños desniveles o arquetas. Por otro lado, el Mareny de Sant Llorenç y el Dosser son áreas que combinan la proximidad al litoral con una alta densidad de vegetación, acequias y entornos agrícolas. Estas características naturales generan un microclima constante de humedad que favorece el desarrollo rápido de las larvas.
Para hacer frente a esta situación sobre el terreno, los equipos técnicos están empleando nueva maquinaria de fumigación, diseñada para ofrecer una mayor potencia. El uso de estos equipos permite ampliar de manera considerable el radio de acción y garantiza una penetración mucho más profunda de los productos en los espacios donde la vegetación es más espesa y de difícil acceso. La metodología de trabajo se centra en atacar directamente los focos larvarios, ya que la eliminación de las larvas en el agua es la vía más efectiva y directa para cortar de raíz el ciclo reproductivo del insecto antes de que llegue a la edad adulta y comience a picar.
El producto utilizado en estas fumigaciones es un larvicida biológico compuesto a base de la bacteria Bacillus thuringiensis. Se trata de un tratamiento de uso medioambiental que ataca de manera específica el sistema digestivo de las larvas de los mosquitos. La aplicación de este componente es totalmente respetuosa con el entorno natural, ya que los datos toxicológicos demuestran que no genera efectos negativos sobre la flora, la calidad del agua, la fauna vertebrada u otros insectos beneficiosos para el ecosistema local.
El incremento progresivo de las temperaturas registrado durante las últimas semanas es el factor determinante que acelera el ciclo biológico del mosquito tigre. El ciclo de desarrollo de este insecto, desde que el huevo eclosiona hasta la fase de adulto volador, puede reducirse apenas a siete días cuando las temperaturas suben. Al margen de los tratamientos en espacios públicos y naturales, los datos de seguimiento entomológico indican que una gran parte de los focos de reproducción se encuentran en propiedades privadas. El insecto aprovecha cualquier pequeño recipiente con agua para poner los huevos, de modo que evitar la acumulación de agua en platos de macetas, bebederos de animales o sumideros de patios resulta clave para consolidar la eficacia de las fumigaciones generales.
Las tres zonas seleccionadas para estas intervenciones presentan condiciones idóneas para la cría del insecto. El polideportivo de La Partideta, al tratarse de una instalación extensa con redes de riego y estructuras de drenaje, requiere un control periódico y estricto para evitar la acumulación de agua estancada en pequeños desniveles o arquetas. Por otro lado, el Mareny de Sant Llorenç y el Dosser son áreas que combinan la proximidad al litoral con una alta densidad de vegetación, acequias y entornos agrícolas. Estas características naturales generan un microclima constante de humedad que favorece el desarrollo rápido de las larvas.
Para hacer frente a esta situación sobre el terreno, los equipos técnicos están empleando nueva maquinaria de fumigación, diseñada para ofrecer una mayor potencia. El uso de estos equipos permite ampliar de manera considerable el radio de acción y garantiza una penetración mucho más profunda de los productos en los espacios donde la vegetación es más espesa y de difícil acceso. La metodología de trabajo se centra en atacar directamente los focos larvarios, ya que la eliminación de las larvas en el agua es la vía más efectiva y directa para cortar de raíz el ciclo reproductivo del insecto antes de que llegue a la edad adulta y comience a picar.
El producto utilizado en estas fumigaciones es un larvicida biológico compuesto a base de la bacteria Bacillus thuringiensis. Se trata de un tratamiento de uso medioambiental que ataca de manera específica el sistema digestivo de las larvas de los mosquitos. La aplicación de este componente es totalmente respetuosa con el entorno natural, ya que los datos toxicológicos demuestran que no genera efectos negativos sobre la flora, la calidad del agua, la fauna vertebrada u otros insectos beneficiosos para el ecosistema local.
El incremento progresivo de las temperaturas registrado durante las últimas semanas es el factor determinante que acelera el ciclo biológico del mosquito tigre. El ciclo de desarrollo de este insecto, desde que el huevo eclosiona hasta la fase de adulto volador, puede reducirse apenas a siete días cuando las temperaturas suben. Al margen de los tratamientos en espacios públicos y naturales, los datos de seguimiento entomológico indican que una gran parte de los focos de reproducción se encuentran en propiedades privadas. El insecto aprovecha cualquier pequeño recipiente con agua para poner los huevos, de modo que evitar la acumulación de agua en platos de macetas, bebederos de animales o sumideros de patios resulta clave para consolidar la eficacia de las fumigaciones generales.