27 mayo 2026
Compromís alerta del impacto del megaproyecto de regeneración costera y reclama garantías
Compromís cuestiona la intervención millonaria en el Marenyet y el Estany. La formación exige estudios científicos periódicos y advierte de los graves perjuicios sobre la pesca local a causa de las dragas.
El litoral sur de nuestro municipio se enfrenta actualmente a una de las mayores intervenciones de regeneración costera de las últimas décadas. Las obras, que se concentran en un tramo de casi tres kilómetros entre la desembocadura del río Júcar y la Gola de l'Estany, tienen como objetivo frenar la grave erosión que sufren las playas del Marenyet y el Estany. Con una inversión estatal que supera los 16 millones de euros, el proyecto prevé verter más de un millón de metros cúbicos de arena y la construcción de tres nuevos espigones. Sin embargo, la magnitud de la intervención ha llevado a la coalición Compromís a expresar serias dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo y a alertar sobre los efectos colaterales en el medio ambiente y la economía local.
La intención principal de esta macroobra, tal como se ha anunciado desde el Ministerio, es devolver a la costa una fisonomía similar a la que tenía a mediados del siglo XX, garantizando una anchura mínima de cuarenta metros que, en algunos puntos, podría superar el centenar. Para lograrlo, la arena se está extrayendo del fondo marino situado frente al cabo para trasladarla directamente a la primera línea de playa. A pesar de reconocer que la necesidad de actuar contra la regresión del litoral es evidente, Compromís advierte que esta estrategia concreta podría resultar ineficaz si no se tienen en cuenta los efectos derivados del cambio climático y el aumento de la virulencia de los temporales marítimos.
Según la valoración del grupo municipal, el principal riesgo radica en el hecho de que el depósito masivo de arena acabe convirtiéndose en una solución meramente temporal, un parche que el mar podría engullir rápidamente ante un temporal de alta intensidad o por la acción constante de la deriva litoral. Además, desde la formación señalan que la construcción de estructuras rígidas como los tres espigones proyectados alterará el movimiento natural de los sedimentos. Esta variación de la dinámica marina, argumentan, podría no solucionar el problema de fondo, sino simplemente trasladar la erosión a otros tramos cercanos de nuestro litoral, generando un ciclo peligroso de dependencia de nuevos rellenos periódicos que resultarían costosos para el erario público.
Más allá de los interrogantes medioambientales, Compromís pone el foco en el impacto social y económico de la obra, que consideran que está afectando negativamente a un sector tradicional y vital para la identidad y gastronomía locales: la pesca. Subrayan que las tareas de dragado intensivo amenazan con modificar drásticamente los fondos marinos, poniendo en riesgo los principales bancos de arena donde históricamente ha faenado la flota. Según el partido, esta situación supondría un golpe muy duro para la Cofradía de Pescadores, un colectivo que ya afronta condiciones económicas complejas.
En este sentido, la coalición ha denunciado lo que consideran una falta evidente de diálogo y de consulta previa por parte de las administraciones con los profesionales del mar. Enfatizan que los pescadores advierten de la posible alteración de hábitats marinos sensibles y del riesgo para el patrimonio subacuático de la bahía. Compromís insiste en que el perjuicio puede extenderse más allá del municipio, afectando a las flotas de puertos vecinos que comparten históricamente el área de pesca.
Ante este análisis de la situación, Compromís reclama establecer garantías firmes y pide a las administraciones competentes un seguimiento científico exhaustivo y un plan de mantenimiento real y transparente. Exigen la elaboración de estudios morfodinámicos periódicos y actualizados que evalúen el estado de la costa después del invierno, medidas concretas para proteger los fondos marinos, la articulación de mecanismos para minimizar los daños a la actividad pesquera y un control arqueológico riguroso de las zonas de dragado.
El objetivo final de las reivindicaciones de la formación es integrar esta inversión millonaria dentro de lo que definen como una estrategia global, adaptativa e inteligente de gestión del litoral. Reclaman una planificación que no se limite a verter arena de forma artificial, sino que incluya la restauración ecológica de los sistemas dunares naturales, la reducción racional de la presión urbanística sobre la costa y acciones para corregir el déficit estructural de sedimentos en el mar; todo ello para garantizar una protección eficaz, sostenible y respetuosa con la ciudadanía a largo plazo.
Cullera24 · 27 mayo 2026 · 14:22
La intención principal de esta macroobra, tal como se ha anunciado desde el Ministerio, es devolver a la costa una fisonomía similar a la que tenía a mediados del siglo XX, garantizando una anchura mínima de cuarenta metros que, en algunos puntos, podría superar el centenar. Para lograrlo, la arena se está extrayendo del fondo marino situado frente al cabo para trasladarla directamente a la primera línea de playa. A pesar de reconocer que la necesidad de actuar contra la regresión del litoral es evidente, Compromís advierte que esta estrategia concreta podría resultar ineficaz si no se tienen en cuenta los efectos derivados del cambio climático y el aumento de la virulencia de los temporales marítimos.
Según la valoración del grupo municipal, el principal riesgo radica en el hecho de que el depósito masivo de arena acabe convirtiéndose en una solución meramente temporal, un parche que el mar podría engullir rápidamente ante un temporal de alta intensidad o por la acción constante de la deriva litoral. Además, desde la formación señalan que la construcción de estructuras rígidas como los tres espigones proyectados alterará el movimiento natural de los sedimentos. Esta variación de la dinámica marina, argumentan, podría no solucionar el problema de fondo, sino simplemente trasladar la erosión a otros tramos cercanos de nuestro litoral, generando un ciclo peligroso de dependencia de nuevos rellenos periódicos que resultarían costosos para el erario público.
Más allá de los interrogantes medioambientales, Compromís pone el foco en el impacto social y económico de la obra, que consideran que está afectando negativamente a un sector tradicional y vital para la identidad y gastronomía locales: la pesca. Subrayan que las tareas de dragado intensivo amenazan con modificar drásticamente los fondos marinos, poniendo en riesgo los principales bancos de arena donde históricamente ha faenado la flota. Según el partido, esta situación supondría un golpe muy duro para la Cofradía de Pescadores, un colectivo que ya afronta condiciones económicas complejas.
En este sentido, la coalición ha denunciado lo que consideran una falta evidente de diálogo y de consulta previa por parte de las administraciones con los profesionales del mar. Enfatizan que los pescadores advierten de la posible alteración de hábitats marinos sensibles y del riesgo para el patrimonio subacuático de la bahía. Compromís insiste en que el perjuicio puede extenderse más allá del municipio, afectando a las flotas de puertos vecinos que comparten históricamente el área de pesca.
Ante este análisis de la situación, Compromís reclama establecer garantías firmes y pide a las administraciones competentes un seguimiento científico exhaustivo y un plan de mantenimiento real y transparente. Exigen la elaboración de estudios morfodinámicos periódicos y actualizados que evalúen el estado de la costa después del invierno, medidas concretas para proteger los fondos marinos, la articulación de mecanismos para minimizar los daños a la actividad pesquera y un control arqueológico riguroso de las zonas de dragado.
El objetivo final de las reivindicaciones de la formación es integrar esta inversión millonaria dentro de lo que definen como una estrategia global, adaptativa e inteligente de gestión del litoral. Reclaman una planificación que no se limite a verter arena de forma artificial, sino que incluya la restauración ecológica de los sistemas dunares naturales, la reducción racional de la presión urbanística sobre la costa y acciones para corregir el déficit estructural de sedimentos en el mar; todo ello para garantizar una protección eficaz, sostenible y respetuosa con la ciudadanía a largo plazo.
Cullera24 · 27 mayo 2026 · 14:22