19 mayo
2026
Cómo actuar correctamente si encontramos un polluelo de pájaro en el suelo durante los meses de primavera
Con la llegada de la
primavera y el aumento progresivo de las temperaturas, el ciclo reproductivo de la avifauna se encuentra
en su punto álgido. En los parques, plazas y espacios naturales de nuestro entorno, es muy frecuente que
los vecinos se topen con pequeños polluelos de pájaro que parecen haber caído del nido y encontrarse
desatendidos en el suelo. Ante esta situación, la reacción más instintiva y bienintencionada de muchas
personas es cogerlos para protegerlos, pero las evidencias científicas señalan que esta acción suele ser
totalmente contraproduente.
Las principales organizaciones ornitológicas alertan cada año que recoger una cría de pájaro de la calle equivale, en la gran mayoría de los casos, a un secuestro involuntario del animal. Muchas de las especies más comunes que conviven en el entorno urbano y periurbano, como los gorriones, los mirlos, las golondrinas o los verdecillos, experimenten un proceso de aprendizaje en el que los polluelos abandonan el nido antes de saber volar perfectamente. Durante un periodo que puede durar varios días, estas crías permanecen medio escondidas entre los arbustos o moviéndose por el suelo, mientras sus progenitores, que siempre se encuentran a poca distancia vigilando, continúan alimentándolas de manera periódica.
Al llevarse el polluelo a casa pensando que está huérfano, se interrumpe bruscamente este proceso natural de emancipación. Además, la supervivencia en cautividad de estos pequeños animales es extremadamente baja. La imposibilidad de ofrecerles una dieta adecuada a sus necesidades nutricionales, la falta de los cuidados específicos que solo sus padres pueden proporcionar y el altísimo nivel de estrés al que se somete al animal en un entorno extraño acaban, casi de manera invariable, con un desenlace fatal. Por este motivo, la regla general y fundamental cuando se observa una cría con plumas en el suelo es no intervenir, no tocarla y alejarse de la zona para permitir que los padres se acerquen con seguridad.
No obstante, la regla de no actuar presenta algunas excepciones importantes donde la intervención humana está justificada. Si el polluelo se encuentra en una zona de peligro inminente para su vida, como una carretera con tráfico rodado, una calle muy transitada o un lugar con presencia de gatos y perros sueltos, la actuación correcta pasa por cogerlo con mucho cuidado y depositarlo en un lugar elevado y seguro a pocos metros de distancia, como puede ser la rama de un árbol, una maceta alta o un matorral denso. Los padres, guiados por los reclamos sonoros de la cría, la localizarán rápidamente en esta nueva ubicación segura.
Por otra parte, hay que distinguir el estado de desarrollo del pájaro. Si el animal encontrado en el suelo es muy pequeño, no tiene ninguna pluma, presenta el cuerpo recubierto de plumón y mantiene los ojos cerrados, significa que ha caído del nido de manera prematura y accidental, y por lo tanto es incapaz de sobrevivir fuera de él. En este escenario, si es posible localizar el nido original en la pared o en el árbol inmediato, se debe intentar retornarlo con suavidad.
Un caso particular y muy relevante durante esta época es el de los vencejos, unos pájaros de color oscuro que se caracterizan por tener unas alas muy largas y unas patas extremadamente cortas. Esta anatomía está diseñada para pasar casi toda su vida en el aire. Si un vencejo cae al suelo, es completamente incapaz de alzar el vuelo por sí mismo, por muy sano que esté. En estos casos puntuales, o siempre que cualquier animal silvestre presente heridas evidentes o traumas, es esencial no intentar tratarlos en casa, sino avisar inmediatamente al 112 para que deriven el caso a los servicios oficiales, que en nuestro territorio tienen como instalación de referencia el Centro de Recuperación de Fauna de El Saler.
La rica biodiversidad de nuestro municipio, que se extiende desde el tejido urbano de los diferentes barrios hasta los parajes protegidos de l'Estany, los márgenes fluviales del río Júcar, las zonas de la Marjal o los alrededores de la Montaña de las Raboses, requiere una ciudadanía consciente y respetuosa con los delicados procesos naturales. Informarse correctamente sobre cómo convivir con la fauna local evita daños innecesarios a los ecosistemas que nos rodean y permite que las nuevas generaciones de aves completen su ciclo vital de manera natural, garantizando así la salud medioambiental y la riqueza ornitológica de nuestra ciudad.
Cullera24 · 19 mayo 2026 · 17:27
Las principales organizaciones ornitológicas alertan cada año que recoger una cría de pájaro de la calle equivale, en la gran mayoría de los casos, a un secuestro involuntario del animal. Muchas de las especies más comunes que conviven en el entorno urbano y periurbano, como los gorriones, los mirlos, las golondrinas o los verdecillos, experimenten un proceso de aprendizaje en el que los polluelos abandonan el nido antes de saber volar perfectamente. Durante un periodo que puede durar varios días, estas crías permanecen medio escondidas entre los arbustos o moviéndose por el suelo, mientras sus progenitores, que siempre se encuentran a poca distancia vigilando, continúan alimentándolas de manera periódica.
Al llevarse el polluelo a casa pensando que está huérfano, se interrumpe bruscamente este proceso natural de emancipación. Además, la supervivencia en cautividad de estos pequeños animales es extremadamente baja. La imposibilidad de ofrecerles una dieta adecuada a sus necesidades nutricionales, la falta de los cuidados específicos que solo sus padres pueden proporcionar y el altísimo nivel de estrés al que se somete al animal en un entorno extraño acaban, casi de manera invariable, con un desenlace fatal. Por este motivo, la regla general y fundamental cuando se observa una cría con plumas en el suelo es no intervenir, no tocarla y alejarse de la zona para permitir que los padres se acerquen con seguridad.
No obstante, la regla de no actuar presenta algunas excepciones importantes donde la intervención humana está justificada. Si el polluelo se encuentra en una zona de peligro inminente para su vida, como una carretera con tráfico rodado, una calle muy transitada o un lugar con presencia de gatos y perros sueltos, la actuación correcta pasa por cogerlo con mucho cuidado y depositarlo en un lugar elevado y seguro a pocos metros de distancia, como puede ser la rama de un árbol, una maceta alta o un matorral denso. Los padres, guiados por los reclamos sonoros de la cría, la localizarán rápidamente en esta nueva ubicación segura.
Por otra parte, hay que distinguir el estado de desarrollo del pájaro. Si el animal encontrado en el suelo es muy pequeño, no tiene ninguna pluma, presenta el cuerpo recubierto de plumón y mantiene los ojos cerrados, significa que ha caído del nido de manera prematura y accidental, y por lo tanto es incapaz de sobrevivir fuera de él. En este escenario, si es posible localizar el nido original en la pared o en el árbol inmediato, se debe intentar retornarlo con suavidad.
Un caso particular y muy relevante durante esta época es el de los vencejos, unos pájaros de color oscuro que se caracterizan por tener unas alas muy largas y unas patas extremadamente cortas. Esta anatomía está diseñada para pasar casi toda su vida en el aire. Si un vencejo cae al suelo, es completamente incapaz de alzar el vuelo por sí mismo, por muy sano que esté. En estos casos puntuales, o siempre que cualquier animal silvestre presente heridas evidentes o traumas, es esencial no intentar tratarlos en casa, sino avisar inmediatamente al 112 para que deriven el caso a los servicios oficiales, que en nuestro territorio tienen como instalación de referencia el Centro de Recuperación de Fauna de El Saler.
La rica biodiversidad de nuestro municipio, que se extiende desde el tejido urbano de los diferentes barrios hasta los parajes protegidos de l'Estany, los márgenes fluviales del río Júcar, las zonas de la Marjal o los alrededores de la Montaña de las Raboses, requiere una ciudadanía consciente y respetuosa con los delicados procesos naturales. Informarse correctamente sobre cómo convivir con la fauna local evita daños innecesarios a los ecosistemas que nos rodean y permite que las nuevas generaciones de aves completen su ciclo vital de manera natural, garantizando así la salud medioambiental y la riqueza ornitológica de nuestra ciudad.
Cullera24 · 19 mayo 2026 · 17:27