11 mayo 2026
El festival Medusa construirá un monumental galeón pirata de siete pisos
La organización del Medusa Sunbeach Festival ha desvelado una de las apuestas más ambiciosas para su próxima edición, que tendrá lugar a mediados de agosto. Este año, el recinto musical instalado junto al mar contará con una réplica en tres dimensiones de un galeón pirata del siglo XVII, una infraestructura monumental que servirà como uno de los escenarios principales del evento.
Las dimensiones de la construcción destacan por su magnitud. El barco corsario, levantado sobre tierra firme, alcanzará una altura de 24 metros, el equivalente a un edificio de siete plantas, y tendrá una anchura de 18 metros. Estas medidas exigen un despliegue técnico y logístico de gran complejidad, que requiere meses de planificación, diseño y montaje estructural para garantizar tanto la espectacularidad visual como la máxima seguridad de los asistentes y del equipo de producción.
La elección de esta temática histórica y marítima se inscribe dentro de la tradición del festival de ofrecer experiencias inmersivas que van mucho más allá de la programación estrictamente musical. La creación de grandes estructuras temáticas es ya una de las señas de identidad de este evento dedicado a la música electrónica, que anualmente atrae a cientos de miles de visitantes nacionales e internacionales.
El montaje de un escenario de estas características supone un reto de ingeniería efímera. La recreación del galeón integrará sistemas de iluminación avanzados, pirotecnia, pantallas de alta resolución y efectos especiales sincronizados con las actuaciones musicales, transformando la estructura en una enorme plataforma audiovisual interactiva. La integración de estos elementos tecnológicos de última generación sobre una base diseñada como un barco clásico del siglo XVII busca crear un contraste estético y una atmósfera única durante los cinco días que dura el festival.
Además de la vertiente lúdica, esta apuesta escenográfica también refleja el impacto económico, laboral y turístico que el evento tiene en la zona, consolidándose como uno de los motores principales de la campaña estival valenciana. El esfuerzo continuado en infraestructuras efímeras de alta complejidad subraya la profesionalización del sector de los macrofestivales en la Comunitat Valenciana, donde la arquitectura y la escenografía adquieren un protagonismo totalmente equiparable al del cartel de artistas.
Las dimensiones de la construcción destacan por su magnitud. El barco corsario, levantado sobre tierra firme, alcanzará una altura de 24 metros, el equivalente a un edificio de siete plantas, y tendrá una anchura de 18 metros. Estas medidas exigen un despliegue técnico y logístico de gran complejidad, que requiere meses de planificación, diseño y montaje estructural para garantizar tanto la espectacularidad visual como la máxima seguridad de los asistentes y del equipo de producción.
La elección de esta temática histórica y marítima se inscribe dentro de la tradición del festival de ofrecer experiencias inmersivas que van mucho más allá de la programación estrictamente musical. La creación de grandes estructuras temáticas es ya una de las señas de identidad de este evento dedicado a la música electrónica, que anualmente atrae a cientos de miles de visitantes nacionales e internacionales.
El montaje de un escenario de estas características supone un reto de ingeniería efímera. La recreación del galeón integrará sistemas de iluminación avanzados, pirotecnia, pantallas de alta resolución y efectos especiales sincronizados con las actuaciones musicales, transformando la estructura en una enorme plataforma audiovisual interactiva. La integración de estos elementos tecnológicos de última generación sobre una base diseñada como un barco clásico del siglo XVII busca crear un contraste estético y una atmósfera única durante los cinco días que dura el festival.
Además de la vertiente lúdica, esta apuesta escenográfica también refleja el impacto económico, laboral y turístico que el evento tiene en la zona, consolidándose como uno de los motores principales de la campaña estival valenciana. El esfuerzo continuado en infraestructuras efímeras de alta complejidad subraya la profesionalización del sector de los macrofestivales en la Comunitat Valenciana, donde la arquitectura y la escenografía adquieren un protagonismo totalmente equiparable al del cartel de artistas.