11 mayo 2026
El alcalde ejercerá de tauleter de la Mare de Déu del Castell en las próximas fiestas
El primer edil compaginará su responsabilidad institucional con este histórico cargo de honor durante las próximas celebraciones patronales, reforzando el vínculo entre el Ayuntamiento y unas fiestas declaradas Bien de Interés Cultural.
El máximo representante municipal asumirá el cargo tradicional de tauleter durante las próximas Fiestas Mayores en honor a la patrona de la ciudad. La designación vincula directamente la institución local con una de las figuras históricas más representativas y singulares de las celebraciones patronales, las cuales ostentan el reconocimiento de Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial desde el año 2024.
La figura del tauleter tiene unas profundas raíces históricas en la tradición local y cuenta con un protocolo de actuación muy definido. Originalmente, esta función estaba reservada exclusivamente a tres hombres vinculados al barrio marinero del Raval de la Mar. Estos individuos se encargaban de custodiar la "tauleta" y de acompañar la imagen religiosa durante sus traslados. Con el paso del tiempo y la evolución demográfica del municipio, la representatividad de la figura se amplió para incluir miembros de otros barrios históricos, estableciéndose tradicionalmente un representante del centro de la Vila, acompañado en los laterales por representantes de los barrios de Sant Agustí y de Sant Antoni.
En la actualidad, los tauleters continúan siendo una pieza fundamental en el engranaje de la fiesta. Su participación se evidencia en los actos religiosos más solemnes y multitudinarios, donde desfilan vestidos con indumentaria de gala y se posicionan inmediatamente detrás de la imagen de la Mare de Déu durante las procesiones.
La asunción de este cargo por parte del primer edil supone una convergencia inédita entre la máxima representación civil y la tradición festiva. Esta decisión se enmarca en un contexto histórico particular, ya que cabe recordar que la Mare de Déu del Castell ostenta oficialmente el título de alcaldesa mayor de la localidad desde el año 1969. De este modo, el dirigente municipal deberá compaginar sus responsabilidades institucionales al frente de la corporación con los deberes inherentes al cargo honorífico de tauleter.
Este paso adelante en la implicación institucional llega justo unas semanas después de la finalización de las fiestas de abril de 2026. El actual ciclo festivo está experimentando una fase de consolidación y protección de sus rituales únicos, como la Baixà o la Nit de l'Aurora, gracias al amparo legal y cultural que proporciona la declaración BIC otorgada por la Generalitat Valenciana. La incorporación de la primera autoridad local en el elenco de tauleters para el próximo ejercicio refuerza el peso organizativo de una celebración que vertebra la vida social, cultural y tradicional del municipio.
A nivel práctico y de protocolo, el cumplimiento de esta función exigirá la presencia activa del representante municipal en todos los actos que requieren la escolta de la imagen. La coordinación entre el departamento de protocolo del Ayuntamiento y las entidades organizadoras de las fiestas deberá ajustarse de manera precisa para permitir esta doble función institucional y tradicional sin alterar el desarrollo habitual de los actos programados para el año próximo.
La figura del tauleter tiene unas profundas raíces históricas en la tradición local y cuenta con un protocolo de actuación muy definido. Originalmente, esta función estaba reservada exclusivamente a tres hombres vinculados al barrio marinero del Raval de la Mar. Estos individuos se encargaban de custodiar la "tauleta" y de acompañar la imagen religiosa durante sus traslados. Con el paso del tiempo y la evolución demográfica del municipio, la representatividad de la figura se amplió para incluir miembros de otros barrios históricos, estableciéndose tradicionalmente un representante del centro de la Vila, acompañado en los laterales por representantes de los barrios de Sant Agustí y de Sant Antoni.
En la actualidad, los tauleters continúan siendo una pieza fundamental en el engranaje de la fiesta. Su participación se evidencia en los actos religiosos más solemnes y multitudinarios, donde desfilan vestidos con indumentaria de gala y se posicionan inmediatamente detrás de la imagen de la Mare de Déu durante las procesiones.
La asunción de este cargo por parte del primer edil supone una convergencia inédita entre la máxima representación civil y la tradición festiva. Esta decisión se enmarca en un contexto histórico particular, ya que cabe recordar que la Mare de Déu del Castell ostenta oficialmente el título de alcaldesa mayor de la localidad desde el año 1969. De este modo, el dirigente municipal deberá compaginar sus responsabilidades institucionales al frente de la corporación con los deberes inherentes al cargo honorífico de tauleter.
Este paso adelante en la implicación institucional llega justo unas semanas después de la finalización de las fiestas de abril de 2026. El actual ciclo festivo está experimentando una fase de consolidación y protección de sus rituales únicos, como la Baixà o la Nit de l'Aurora, gracias al amparo legal y cultural que proporciona la declaración BIC otorgada por la Generalitat Valenciana. La incorporación de la primera autoridad local en el elenco de tauleters para el próximo ejercicio refuerza el peso organizativo de una celebración que vertebra la vida social, cultural y tradicional del municipio.
A nivel práctico y de protocolo, el cumplimiento de esta función exigirá la presencia activa del representante municipal en todos los actos que requieren la escolta de la imagen. La coordinación entre el departamento de protocolo del Ayuntamiento y las entidades organizadoras de las fiestas deberá ajustarse de manera precisa para permitir esta doble función institucional y tradicional sin alterar el desarrollo habitual de los actos programados para el año próximo.