9 mayo 2026
Comienzan las obras de regeneración litoral en las playas del Marenyet y l'Estany
Las tareas de reposición de arena en el frente marítimo del Marenyet y l'Estany ya están en marcha. El objetivo de la intervención es revertir la regresión que sufre este tramo costero para tener el espacio acondicionado de cara a la temporada de verano.
Una megadraga de succión trabaja 24 horas al día en turnos ininterrumpidos para cumplir los plazos de ejecución. Esta gran embarcación funciona de manera similar a un aspirador submarino gigante: extrae arena limpia de un yacimiento situado en los fondos marinos profundos, a pocos kilómetros de la costa. El barco almacena todo este sedimento en su gran cántara interior. Una vez alcanza su capacidad máxima de carga, la draga se aproxima hacia la orilla y se acopla mecánicamente a un sistema de tuberías, parte de ellas flotantes y parte sumergidas.
A través de estos conductos, la arena se bombea a gran presión, mezclada con agua de mar, y se vierte de manera directa sobre la primera línea del arenal. De manera simultánea, y para completar el proceso, un equipo de maquinaria pesada terrestre formado por tractores, niveladoras y retroexcavadoras trabaja sobre la misma playa. Estos vehículos se encargan de mover y esparcir las montañas de arena bañada justo en el momento en que cae de la tubería, distribuyéndola para darle al perfil litoral la inclinación y la forma geométrica adecuadas antes de que se seque.
El proyecto supone la aportación de cerca de un millón de metros cúbicos de sedimento en total. Con esta cantidad, la actuación busca que las playas recuperen una anchura útil de 40 metros, un perfil físico similar al que tenían en los años 50 del siglo pasado. La pérdida de arena en esta zona tiene un origen histórico y estructural, causado por las obras de encauzamiento del río Júcar realizadas entre 1947 y 1956, las cuales modificaron la desembocadura y alteraron el ciclo natural de retención de sedimentos al sur del río.
La obra no se limita al vertido de nueva arena. Los trabajos incluyen el desmantelamiento de las antiguas escollera de protección y la reconstrucción de los diques de canalización en la desembocadura de l'Estany, manteniendo su geometría original. Además, se prevé la rehabilitación de los sistemas de dunas autóctonos para consolidar la barrera natural.
Todo el proceso responde a un proyecto técnico redactado en el año 2020 que obtuvo la declaración de impacto ambiental en marzo de 2025. La fecha límite para el acabado completo de las obras es el 30 de junio de 2026, momento en que se retirará toda la maquinaria pesada marítima y terrestre para permitir el uso normal de la zona de baño sin riesgos para los usuarios.
Una megadraga de succión trabaja 24 horas al día en turnos ininterrumpidos para cumplir los plazos de ejecución. Esta gran embarcación funciona de manera similar a un aspirador submarino gigante: extrae arena limpia de un yacimiento situado en los fondos marinos profundos, a pocos kilómetros de la costa. El barco almacena todo este sedimento en su gran cántara interior. Una vez alcanza su capacidad máxima de carga, la draga se aproxima hacia la orilla y se acopla mecánicamente a un sistema de tuberías, parte de ellas flotantes y parte sumergidas.
A través de estos conductos, la arena se bombea a gran presión, mezclada con agua de mar, y se vierte de manera directa sobre la primera línea del arenal. De manera simultánea, y para completar el proceso, un equipo de maquinaria pesada terrestre formado por tractores, niveladoras y retroexcavadoras trabaja sobre la misma playa. Estos vehículos se encargan de mover y esparcir las montañas de arena bañada justo en el momento en que cae de la tubería, distribuyéndola para darle al perfil litoral la inclinación y la forma geométrica adecuadas antes de que se seque.
El proyecto supone la aportación de cerca de un millón de metros cúbicos de sedimento en total. Con esta cantidad, la actuación busca que las playas recuperen una anchura útil de 40 metros, un perfil físico similar al que tenían en los años 50 del siglo pasado. La pérdida de arena en esta zona tiene un origen histórico y estructural, causado por las obras de encauzamiento del río Júcar realizadas entre 1947 y 1956, las cuales modificaron la desembocadura y alteraron el ciclo natural de retención de sedimentos al sur del río.
La obra no se limita al vertido de nueva arena. Los trabajos incluyen el desmantelamiento de las antiguas escollera de protección y la reconstrucción de los diques de canalización en la desembocadura de l'Estany, manteniendo su geometría original. Además, se prevé la rehabilitación de los sistemas de dunas autóctonos para consolidar la barrera natural.
Todo el proceso responde a un proyecto técnico redactado en el año 2020 que obtuvo la declaración de impacto ambiental en marzo de 2025. La fecha límite para el acabado completo de las obras es el 30 de junio de 2026, momento en que se retirará toda la maquinaria pesada marítima y terrestre para permitir el uso normal de la zona de baño sin riesgos para los usuarios.