8 mayo 2026
Iniciados los trabajos para consolidar la cubierta de Santa Anna
Las obras de
rehabilitación de la cubierta de la Capilla de Santa Anna han comenzado esta misma semana. Representan
una intervención estructural necesaria para garantizar la estabilidad de este edificio ubicado en la
calle del Mar. Los trabajos están promovidos y coordinados directamente por la Mancomunidad de la Ribera
Baixa, entidad encargada de gestionar los fondos de esta fase de recuperación patrimonial.
La empresa adjudicataria de la ejecución del proyecto es Nobel Rehabilitación y Proyectos S.L. Esta constructora asume la tarea de consolidar y renovar la parte superior del templo. Según los datos del proceso de licitación pública, el presupuesto para esta actuación supera los 140.000 euros. Las primeras faenas sobre el terreno se han centrado en el montaje de los andamios exteriores y la preparación de la zona de trabajo, medidas obligatorias para asegurar la protección tanto de los peatones como de los operarios.
Dada la antigüedad del inmueble, la obra requiere una supervisión arqueológica exhaustiva. El arqueólogo Enrique Gandía Álvarez, director del Museo de Historia y Arqueología de la localidad, es el técnico responsable de monitorear el desarrollo de toda la intervención. Su función asegura la documentación estricta de cualquier posible hallazgo arquitectónico y garantiza el respeto absoluto hacia los elementos históricos de la estructura. La Capilla de Santa Anna tiene sus inicios datados entre los siglos XV y XVI, aunque la fachada y el aspecto actual provienen de una reforma clasicista llevada a cabo en el siglo XIX. Otra intervención realizada en el año 1955 ya permitió descubrir una bóveda de arcos ojivales escondida, un detalle que relaciona el origen del templo con la arquitectura del gótico de conquista.
La reparación del tejado busca frenar las filtraciones de agua acumuladas con el tiempo. Estas humedades ponían en riesgo de degradación las paredes laterales y los pocos elementos ornamentales que quedan en el interior de la nave y en el presbiterio. El procedimiento técnico consiste en el desmontaje del escudo de tejas viejas, la sustitución o el refuerzo del entramado de vigas que presentan daños, la impermeabilización completa de toda la superficie superior y, finalmente, la instalación de una nueva cubierta que mantendrá la imagen y la tipología estética tradicional.
Esta intervención física supone el primer paso para la transformación definitiva del recinto. En el mes de septiembre de 2025, el Arzobispado de Valencia y la parroquia de los Santos Juanes firmaron la cesión formal del uso de la Capilla a la administración local. El destino final de este espacio, una vez rehabilitado, será acoger el futuro Museo de la Fiesta de la Virgen del Castillo. Al estar esta festividad declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con carácter inmaterial, el edificio necesitaba un acondicionamiento previo. La reforma de la cubierta es un requisito básico indispensable para poder proteger de manera segura el fondo expositivo y museístico que se instalará posteriormente.
El ritmo de trabajo planificado por la empresa constructora pretende dejar el edificio totalmente sellado contra la lluvia antes de la llegada del otoño. Una vez terminada la consolidación del tejado, se abrirá la puerta a las siguientes fases de adecuación del interior para su nueva función cultural.
La empresa adjudicataria de la ejecución del proyecto es Nobel Rehabilitación y Proyectos S.L. Esta constructora asume la tarea de consolidar y renovar la parte superior del templo. Según los datos del proceso de licitación pública, el presupuesto para esta actuación supera los 140.000 euros. Las primeras faenas sobre el terreno se han centrado en el montaje de los andamios exteriores y la preparación de la zona de trabajo, medidas obligatorias para asegurar la protección tanto de los peatones como de los operarios.
Dada la antigüedad del inmueble, la obra requiere una supervisión arqueológica exhaustiva. El arqueólogo Enrique Gandía Álvarez, director del Museo de Historia y Arqueología de la localidad, es el técnico responsable de monitorear el desarrollo de toda la intervención. Su función asegura la documentación estricta de cualquier posible hallazgo arquitectónico y garantiza el respeto absoluto hacia los elementos históricos de la estructura. La Capilla de Santa Anna tiene sus inicios datados entre los siglos XV y XVI, aunque la fachada y el aspecto actual provienen de una reforma clasicista llevada a cabo en el siglo XIX. Otra intervención realizada en el año 1955 ya permitió descubrir una bóveda de arcos ojivales escondida, un detalle que relaciona el origen del templo con la arquitectura del gótico de conquista.
La reparación del tejado busca frenar las filtraciones de agua acumuladas con el tiempo. Estas humedades ponían en riesgo de degradación las paredes laterales y los pocos elementos ornamentales que quedan en el interior de la nave y en el presbiterio. El procedimiento técnico consiste en el desmontaje del escudo de tejas viejas, la sustitución o el refuerzo del entramado de vigas que presentan daños, la impermeabilización completa de toda la superficie superior y, finalmente, la instalación de una nueva cubierta que mantendrá la imagen y la tipología estética tradicional.
Esta intervención física supone el primer paso para la transformación definitiva del recinto. En el mes de septiembre de 2025, el Arzobispado de Valencia y la parroquia de los Santos Juanes firmaron la cesión formal del uso de la Capilla a la administración local. El destino final de este espacio, una vez rehabilitado, será acoger el futuro Museo de la Fiesta de la Virgen del Castillo. Al estar esta festividad declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con carácter inmaterial, el edificio necesitaba un acondicionamiento previo. La reforma de la cubierta es un requisito básico indispensable para poder proteger de manera segura el fondo expositivo y museístico que se instalará posteriormente.
El ritmo de trabajo planificado por la empresa constructora pretende dejar el edificio totalmente sellado contra la lluvia antes de la llegada del otoño. Una vez terminada la consolidación del tejado, se abrirá la puerta a las siguientes fases de adecuación del interior para su nueva función cultural.