La regeneración marítima al sur del río encara la recta final
30 abril 2026
La supervisión institucional ha constatado el estado avanzado de las obras de regeneración marítima en las playas del Marenyet y l'Estany. El proyecto, ejecutado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, tiene como objetivo revertir la pérdida de arena de esta zona situada al sur de la desembocadura del río Júcar mediante una intervención de carácter estructural.
Estas actuaciones se enmarcan dentro de un plan de inversión estatal en la costa valenciana. En concreto, los proyectos comprendidos entre el litoral de Sagunto y el sur del Júcar suman un presupuesto de 45 millones de euros. Esta cifra supone más de la mitad de los 70 millones de euros destinados por el ministerio a la mejora de la costa a escala estatal. El propósito es devolver el litoral a un estado de conservación similar al que presentaba a mediados del siglo XX.
La erosión en este tramo de tres kilómetros ha sido un fenómeno sostenido en el tiempo. La regresión se debe a una suma de factores, entre los que destacan la alteración de las dinámicas sedimentarias del río Júcar, consecuencia de la construcción de infraestructuras fluviales que retienen la tierra, y el impacto de los temporales marítimos. En el pasado, se habían llevado a cabo aportaciones de arena de manera periódica. Estas medidas tenían resultados a corto plazo, ya que la ausencia de elementos de contención provocaba que el oleaje se llevara de nuevo los sedimentos hacia el interior del mar.
La estrategia actual combina la aportación masiva de arena con obra civil. El plan contempla el vertido de más de un millón de metros cúbicos de arena. La arena se extrae del fondo marino a través de dragas especializadas y se impulsa hacia la orilla mediante un sistema de tuberías. En paralelo, se ejecuta la construcción y la prolongación de espigones de piedra. Estas estructuras perpendiculares a la línea de costa son necesarias para frenar las corrientes marinas y fijar la arena en la zona establecida.
El perfil diseñado prevé una anchura media de 40 metros de playa. Esta superficie cumple una doble función: permite el uso del espacio y actúa como zona de amortiguamiento para proteger el territorio y las infraestructuras adyacentes del impacto directo de las olas en situaciones meteorológicas extremas.
Los trabajos, que comenzaron el mes de enero, tienen un plazo de ejecución estimado de cinco meses. El desarrollo de las obras cumple el calendario técnico, lo que fija la fecha de finalización en el mes de junio, antes del inicio de la temporada de verano.
A medio plazo, los estudios técnicos sobre dinámica litoral apuntan que los efectos de la subida del nivel del mar y los fenómenos asociados al cambio climático requerirán un monitoreo técnico continuado. Los datos obtenidos de esta actuación servirán de referencia objetiva para evaluar la eficacia de estas obras de protección ante la regresión costera.