La hostelería pide menos burocracia y apuesta por un turismo de todo el año
24 abril 2026
El foro de economía "Más que Empresas" ha servido como escenario para analizar la realidad de uno de los motores económicos más potentes de la zona: la hostelería. En este encuentro se han puesto sobre la mesa datos y situaciones que marcan el día a día de los negocios, desde las trabas administrativas hasta los proyectos de infraestructuras que buscan cambiar la cara de la costa en los próximos años.
Uno de los puntos clave que se han tratado es la dificultad administrativa que afrontan los hostaelros. Actualmente, el proceso para pedir cualquier ayuda pública o subvención implica una carga documental que muchas empresas, sobre todo las más pequeñas y familiares, no pueden gestionar fácilmente. Esta complejidad hace que, en muchas ocasiones, fondos destinados a la mejora de la competitividad o a la digitalización se queden sin utilizar o lleguen con mucho retraso.
Los datos del sector indican que la simplificación de los trámites es una demanda generalizada para agilizar la colaboración entre la administración y el sector privado. La necesidad de reducir el tiempo de respuesta en las licencias y en la resolución de expedientes se considera fundamental para no frenar las inversiones que los empresarios quieren hacer en sus establecimientos.
La economía de la hostelería también está marcada por una presión fiscal que el sector describe como elevada. El coste de los impuestos, sumado al incremento generalizado de los precios de las materias primas y la energía, reduce los márgenes de beneficio de los restauradores y hoteleros. Esta situación se da en un contexto donde el sector sigue siendo la principal fuente de empleo y riqueza para muchas familias de la zona.
Además, se ha señalado un aumento significativo en la incidencia de las bajas laborales. Este fenómeno afecta directamente la organización de los turnos y la calidad del servicio, especialmente en momentos de máxima afluencia de clientes. La gestión de estas ausencias supone un esfuerzo extra para las plantillas que deben cubrir los puestos vacantes de manera urgente, a menudo con dificultades para encontrar personal de refuerzo en un mercado laboral ya de por sí complicado para este sector.
En cuanto a las infraestructuras, el proyecto del nuevo paseo marítimo se sitúa como la gran esperanza para el futuro próximo. Esta obra no es solo un cambio estético, sino una apuesta estratégica para modernizar la imagen del destino. Se prevé que el nuevo diseño integre mejor los espacios peatonales, las terrazas y el acceso a la playa, creando un entorno mucho más atractivo para los visitantes y más funcional para los negocios que hay en primera línea.
El objetivo de esta gran inversión es que el paseo se convierta en un referente en toda la Comunitat Valenciana. Se busca que este espacio sea utilizable durante todo el año y no solo durante los meses de verano, lo que enlaza con uno de los grandes retos históricos del turismo local: la desestacionalización.
La hostelería local está dando pasos hacia un modelo que permita mantener la actividad más allá de los meses de julio y agosto. Los datos de ocupación fuera de la temporada alta muestran que todavía hay margen de crecimiento. Para conseguirlo, se están potenciando otros tipos de turismo, como el gastronómico, el de congresos o el cultural, que traen visitantes durante los fines de semana de otoño e invierno.
La apuesta por infraestructures de calidad y la mejora de la oferta de servicios son las herramientas que el sector considera clave para consolidar esta tendencia. La idea es que la actividad hostelera no sea intermitente, sino que se mantenga estable para garantizar puestos de trabajo más duraderos y una economía local más fuerte y preparada para los cambios del mercado.