Adiós a un referente de la política municipal y la música
24 abril 2026
La jornada de hoy ha quedado marcada por la pérdida de una de las figuras más reconocidas en el ámbito social y cultural de la localidad. Tino Gràcia ha fallecido dejando tras de sí una trayectoria de servicio público y una implicación constante con el tejido asociativo, especialmente en todo aquello que tiene que ver con la tradición musical que define la identidad de la zona. Su muerte ha generado una reacción de respeto unánime por su labor durante décadas.
La actividad política de Tino Gràcia vivió su punto más visible durante la legislatura comprendida entre los años 1995 y 1999. En aquel periodo, formó parte de la corporación municipal como concejal, asumiendo responsabilidades en un momento de transformación para el municipio. Aquellos años fueron fundamentales para la consolidación de diversos proyectos urbanísticos y de servicios que todavía hoy perduran.
Durante su paso por el consistorio, se caracterizó por una gestión basada en la cercanía. Su labor no se limitó a los despachos, sino que destacó por un contacto directo con el vecindario, sirviendo de puente entre las necesidades del día a día y la administración. Las actas municipales de la época reflejan su participación en debates sobre la mejora de las infraestructuras locales y el apoyo a las entidades festivas y culturales, que siempre fueron su prioridad.
Más allá de la política institucional, la vida de Tino Gràcia no se puede entender sin su vinculación con la música. Fue un miembro activo y muy comprometido con el Ateneo Musical. Su participación en esta sociedad musical no fue testimonial; formó parte de su estructura y trabajó incansablemente para sacar adelante los proyectos de la entidad.
El Ateneo, que es uno de los motores culturales más potentes del pueblo, encontró en él a un colaborador constante. Su figura era habitual en los certámenes, en los ensayos y en cualquier acto donde la banda fuera la protagonista. Esta pasión por la música de banda, tan arraigada en la comarca, lo convirtió en una persona muy querida por sus compañeros y por las sucesivas generaciones de músicos que han pasado por la escuela de la sociedad.
El perfil de Tino Gràcia iba más allá de los cargos oficiales. Se le reconocía como un hombre de pueblo, de esa gente que hace falta para mantener vivas las tradiciones. Su presencia era una constante en la vida social, siempre dispuesto a colaborar en cualquier iniciativa que redundara en beneficio de la colectividad. Este carácter abierto y su capacidad para escuchar lo convirtieron en una figura respetada por todos los colores políticos y por las diferentes entidades locales.
Los datos de su trayectoria muestran un compromiso que no se agotó cuando dejó la primera línea de la política en el año 1999. Al contrario, continuó siendo un altavoz de la cultura local y un defensor de la música como herramienta de cohesión social. Su pérdida supone el cierre de una etapa para muchos vecinos que lo recuerdan como un representante digno de la voluntad de mejora del municipio.
El Ayuntamiento ha expresado de manera oficial su pésame por la muerte de quien fue uno de sus representantes. Como es habitual en estos casos, se ha puesto en valor su dedicación durante los cuatro años que formó parte del gobierno local. El legado que deja no es solo el de las decisiones políticas de aquellos años, sino el de un modelo de ciudadanía activa y participativa.
El vacío que deja en el Ateneo Musical es también profundo. La institución, que es un referente internacional en el mundo de las bandas, pierde uno de sus puntales morales. Su dedicación a la música quedará en la memoria de todos aquellos que compartieron con él atriles, viajes y éxitos en los escenarios. En definitiva, el municipio pierde uno de esos nombres propios que, sin necesidad de grandes titulares, han ayudado a construir la historia local desde el trabajo diario y la pasión por sus raíces.