Dos mujeres se incorporan por primera vez a "les quatre parts del món" de Cullera
12 abril 2026
El inicio de las Fiestas Mayores de Cullera de este año quedará registrado en los anales de la historia local como el momento en que la tradición y la realidad social del siglo XXI se han dado la mano de manera definitiva. Por primera vez desde que se tiene constancia de esta representación, dos mujeres han formado parte de las figuras conocidas como "les quatre parts del món" (las cuatro partes del mundo), la emblemática guardia de honor que escolta la imagen de la Virgen del Castillo en sus desplazamientos procesionales más significativos.
El estreno de esta nueva configuración del séquito tuvo lugar este sábado, 11 de abril, durante la celebración de la "Baixà". Este acto, que consiste en el traslado de la patrona desde su santuario en la cima de la montaña hasta la iglesia de los Santos Juanes, es el momento más emotivo y multitudinario del calendario festivo cullerense. En medio del fervor popular y el silencio respetuoso que acompaña el descenso de la imagen, la presencia de las primeras mujeres en esta representación fue recibida con total normalidad y aceptación por parte de los miles de vecinos y visitantes congregados.
La figura de "les quatre parts del món" no es meramente estética; posee una carga simbólica profunda dentro de la liturgia de las Fiestas Mayores de Cullera, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC). Estas figuras representan la universalidad de la devoción a la Virgen, simbolizando que la protección de la patrona se extiende a los cuatro puntos cardinales de la tierra. Históricamente, esta función de escolta y custodia había sido ejercida exclusivamente por hombres, manteniendo una estructura que se había perpetuado por inercia costumbrista.
El atavismo de la indumentaria es uno de los elementos que más atención despierta. Las nuevas integrantes han vestido el uniforme tradicional sin ninguna modificación: la blusa ancha, las calzas azules y los calzones cortos con encajes. El conjunto se completa con el cuello acanalado, las bocamangas y el característico sombrero ornamentado con perlas y flores, del cual cuelga un ramillete de cintas de seda de colores. Esta indumentaria, que forma parte de la iconografía más reconocible de la ciudad, subraya la solemnidad del séquito que acompaña a la considerada "reina de los Cielos".
Este paso hacia la igualdad efectiva no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un proceso de modernización de las estructuras festivas de Cullera. Ya en el año 2022, la ciudad vivió otro momento significativo con el nombramiento de la primera mujer macera de la corporación municipal, un hito que abrió el camino para la revisión de otros roles tradicionales.
El alcalde de Cullera, Jordi Mayor, ha valorado esta incorporación como una muestra de la buena salud de las tradiciones locales. "Nuestras fiestas han sabido crecer con el tiempo, abriéndose a toda la ciudadanía y consolidándose como un espacio participativo y vivo", ha afirmado el primer edil. Según Mayor, el objetivo es mantener la esencia y el patrimonio cultural del municipio, pero adaptándolo a una sociedad que reclama, de manera natural, la presencia de la mujer en todos los ámbitos de la vida pública y ceremonial.
La participación de las mujeres en "les quatre parts del món" no se limitará a la "Baixà". Según el protocolo establecido para la semana grande, estas figuras volverán a escoltar la imagen en la procesión de San Vicente y, finalmente, en la "Pujà", el acto de retorno de la Virgen a su santuario que cerrará las celebraciones el próximo 19 de abril.
Las fuentes municipales y l'organización festiva coinciden en señalar que la incorporación se ha realizado siguiendo los criterios de rigor histórico en la indumentaria y el protocolo, garantizando que el cambio en el género de los representantes no altere la solemnidad ni la estética del conjunto. Con esta decisión, Cullera se posiciona como un referente en la gestión de fiestas tradicionales que saben evolucionar sin renunciar a su identidad, reafirmando su compromiso con un modelo de celebración inclusivo y representativo de toda su población.
El estreno de esta nueva configuración del séquito tuvo lugar este sábado, 11 de abril, durante la celebración de la "Baixà". Este acto, que consiste en el traslado de la patrona desde su santuario en la cima de la montaña hasta la iglesia de los Santos Juanes, es el momento más emotivo y multitudinario del calendario festivo cullerense. En medio del fervor popular y el silencio respetuoso que acompaña el descenso de la imagen, la presencia de las primeras mujeres en esta representación fue recibida con total normalidad y aceptación por parte de los miles de vecinos y visitantes congregados.
La figura de "les quatre parts del món" no es meramente estética; posee una carga simbólica profunda dentro de la liturgia de las Fiestas Mayores de Cullera, declaradas Bien de Interés Cultural (BIC). Estas figuras representan la universalidad de la devoción a la Virgen, simbolizando que la protección de la patrona se extiende a los cuatro puntos cardinales de la tierra. Históricamente, esta función de escolta y custodia había sido ejercida exclusivamente por hombres, manteniendo una estructura que se había perpetuado por inercia costumbrista.
El atavismo de la indumentaria es uno de los elementos que más atención despierta. Las nuevas integrantes han vestido el uniforme tradicional sin ninguna modificación: la blusa ancha, las calzas azules y los calzones cortos con encajes. El conjunto se completa con el cuello acanalado, las bocamangas y el característico sombrero ornamentado con perlas y flores, del cual cuelga un ramillete de cintas de seda de colores. Esta indumentaria, que forma parte de la iconografía más reconocible de la ciudad, subraya la solemnidad del séquito que acompaña a la considerada "reina de los Cielos".
Este paso hacia la igualdad efectiva no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un proceso de modernización de las estructuras festivas de Cullera. Ya en el año 2022, la ciudad vivió otro momento significativo con el nombramiento de la primera mujer macera de la corporación municipal, un hito que abrió el camino para la revisión de otros roles tradicionales.
El alcalde de Cullera, Jordi Mayor, ha valorado esta incorporación como una muestra de la buena salud de las tradiciones locales. "Nuestras fiestas han sabido crecer con el tiempo, abriéndose a toda la ciudadanía y consolidándose como un espacio participativo y vivo", ha afirmado el primer edil. Según Mayor, el objetivo es mantener la esencia y el patrimonio cultural del municipio, pero adaptándolo a una sociedad que reclama, de manera natural, la presencia de la mujer en todos los ámbitos de la vida pública y ceremonial.
La participación de las mujeres en "les quatre parts del món" no se limitará a la "Baixà". Según el protocolo establecido para la semana grande, estas figuras volverán a escoltar la imagen en la procesión de San Vicente y, finalmente, en la "Pujà", el acto de retorno de la Virgen a su santuario que cerrará las celebraciones el próximo 19 de abril.
Las fuentes municipales y l'organización festiva coinciden en señalar que la incorporación se ha realizado siguiendo los criterios de rigor histórico en la indumentaria y el protocolo, garantizando que el cambio en el género de los representantes no altere la solemnidad ni la estética del conjunto. Con esta decisión, Cullera se posiciona como un referente en la gestión de fiestas tradicionales que saben evolucionar sin renunciar a su identidad, reafirmando su compromiso con un modelo de celebración inclusivo y representativo de toda su población.