Nueve de cada diez vecinos aprueban la excelencia del suministro de agua
7 abril 2026
El último estudio sobre la percepción del servicio de agua potable revela que el 89% de los usuarios valoran positivamente la gestión realizada por la empresa mixta encargada del suministro. Estos datos, que se enmarcan en un contexto de creciente digitalización y sostenibilidad de las infraestructuras urbanas, sitúan el nivel de satisfacción general en una puntuación media de 9 sobre 10, consolidando una tendencia al alza en la valoración de los servicios públicos básicos de la localidad.
El análisis técnico de los resultados desglosa el servicio en diferentes parámetros operativos. La continuidad del suministro y la presión del agua en el punto de consumo han obtenido una nota de 9,4 sobre 10. Este indicador es especialmente relevante dada la complejidad de la red de distribución, que debe hacer frente a variaciones significativas de caudal según la época del año.
La calidad del agua —entendiendo como tal sus propiedades organolépticas y la seguridad sanitaria— recibe también una calificación de 9,4. Este hecho se vincula directamente con los protocolos de control analítico y las inversiones en las plantas de tratamiento, que aseguran que el recurso hídrico cumpla con los estándares exigidos por la normativa vigente, a pesar de los retos que presenta el acuífero de la zona.
Uno de los factores determinantes en el análisis del servicio es la capacidad de respuesta de la infraestructura ante la estacionalidad. La población residente, cifrada en aproximadamente 23.000 habitantes, experimenta un incremento exponencial durante los meses de verano, superando en ocasiones los 200.000 usuarios en puntas máximas de ocupación.
La planificación técnica de la red permite mantener los niveles de presión y calidad sin interrupciones significativas durante estos periodos de alta demanda. Esta estabilidad se atribuye a la modernización de los depósitos de cabecera y a la sectorización de la red, una técnica que permite aislar tramos de tuberías para reparaciones o controles sin afectar a la totalidad de la población.
El estudio destaca el impacto de la digitalización en la mejora del servicio. La implementación de la telelectura en los contadores —un sistema que permite la recogida de datos de consumo de forma remota y en tiempo real— ha sido identificada como uno de los activos más valorados. Esta tecnología facilita la detección precoz de fugas interiores en los domicilios y optimiza la precisión de la facturación.
Asimismo, la atención al usuario ha evolucionado hacia un modelo multicanal. Según los datos recogidos, los canales no presenciales, como la página web y la oficina virtual, registran niveles de eficiencia que superen el 90% en la resolución de trámites. No obstante, la oficina física continúa siendo un elemento clave para la gestión de consultas complejas, manteniendo una valoración de 8,8 en la atención personalizada.
El análisis de la gestión hídrica incluye también la vertiente de la responsabilidad social. Actualmente, el sistema cuenta con mecanismos de protección para colectivos vulnerables, como el fondo social o las tarifas bonificadas para familias numerosas o con ingresos reducidos. Estas medidas garantizan que ninguna unidad familiar se vea privada de un recurso esencial por motivos económicos, una política que cuenta con el apoyo administrativo y técnico del ayuntamiento y el socio privado de la empresa mixta.
En el ámbito medioambiental, la gestión se centra en la economía circular. Se han implementado sistemas de reaprovechamiento de agua regenerada para el riego de zonas ajardinadas y la limpieza de viales, lo cual reduce la dependencia de la extracción de recursos naturales del Júcar y de los pozos locales. La eficiencia de la red, que minimiza las pérdidas por filtración, es otro de los pilares que contribuyen a la sostenibilidad del modelo hídrico municipal en un escenario de cambio climático y escasez de lluvias.
El análisis técnico de los resultados desglosa el servicio en diferentes parámetros operativos. La continuidad del suministro y la presión del agua en el punto de consumo han obtenido una nota de 9,4 sobre 10. Este indicador es especialmente relevante dada la complejidad de la red de distribución, que debe hacer frente a variaciones significativas de caudal según la época del año.
La calidad del agua —entendiendo como tal sus propiedades organolépticas y la seguridad sanitaria— recibe también una calificación de 9,4. Este hecho se vincula directamente con los protocolos de control analítico y las inversiones en las plantas de tratamiento, que aseguran que el recurso hídrico cumpla con los estándares exigidos por la normativa vigente, a pesar de los retos que presenta el acuífero de la zona.
Uno de los factores determinantes en el análisis del servicio es la capacidad de respuesta de la infraestructura ante la estacionalidad. La población residente, cifrada en aproximadamente 23.000 habitantes, experimenta un incremento exponencial durante los meses de verano, superando en ocasiones los 200.000 usuarios en puntas máximas de ocupación.
La planificación técnica de la red permite mantener los niveles de presión y calidad sin interrupciones significativas durante estos periodos de alta demanda. Esta estabilidad se atribuye a la modernización de los depósitos de cabecera y a la sectorización de la red, una técnica que permite aislar tramos de tuberías para reparaciones o controles sin afectar a la totalidad de la población.
El estudio destaca el impacto de la digitalización en la mejora del servicio. La implementación de la telelectura en los contadores —un sistema que permite la recogida de datos de consumo de forma remota y en tiempo real— ha sido identificada como uno de los activos más valorados. Esta tecnología facilita la detección precoz de fugas interiores en los domicilios y optimiza la precisión de la facturación.
Asimismo, la atención al usuario ha evolucionado hacia un modelo multicanal. Según los datos recogidos, los canales no presenciales, como la página web y la oficina virtual, registran niveles de eficiencia que superen el 90% en la resolución de trámites. No obstante, la oficina física continúa siendo un elemento clave para la gestión de consultas complejas, manteniendo una valoración de 8,8 en la atención personalizada.
El análisis de la gestión hídrica incluye también la vertiente de la responsabilidad social. Actualmente, el sistema cuenta con mecanismos de protección para colectivos vulnerables, como el fondo social o las tarifas bonificadas para familias numerosas o con ingresos reducidos. Estas medidas garantizan que ninguna unidad familiar se vea privada de un recurso esencial por motivos económicos, una política que cuenta con el apoyo administrativo y técnico del ayuntamiento y el socio privado de la empresa mixta.
En el ámbito medioambiental, la gestión se centra en la economía circular. Se han implementado sistemas de reaprovechamiento de agua regenerada para el riego de zonas ajardinadas y la limpieza de viales, lo cual reduce la dependencia de la extracción de recursos naturales del Júcar y de los pozos locales. La eficiencia de la red, que minimiza las pérdidas por filtración, es otro de los pilares que contribuyen a la sostenibilidad del modelo hídrico municipal en un escenario de cambio climático y escasez de lluvias.